Michaela Coel se plantó sola frente a Netflix y se quedó con su propia herida: cómo es “Podría destruirte”
La serie que la actriz y guionista escribió, dirigió y protagonizó después de sufrir una violación, y por la que eligió perder plata antes que ceder los derechos de su historia.
Soy de los que todavía se quedan dando vueltas con la frase que Michaela Coel le dejó a un diario inglés cuando le preguntaron por qué había rechazado el cheque de Netflix: “Prefiero ser dueña de mi propia violación”. La sentencia es brutal, pero define de cuerpo entero a la mujer que está delante y detrás de cada uno de los doce capítulos de “Podría destruirte”, esa miniserie que se estrenó en junio de 2020 y que sigue incomodando a quien se anime a verla. La traigo a esta columna porque me parece una de las piezas más valientes que dio la televisión reciente, y porque detrás del conflicto con la plataforma hay una discusión enorme sobre los derechos de las historias que cuentan las víctimas.
“No eres tú, soy yo”: Arabella se despierta y no recuerda
Antes de entrar en el barro, conviene contar el lugar: Londres, los bares del este, departamentos con plantas colgantes y teléfonos sonando sobre mesadas. Coel arranca su serie en ese mapa luminoso de la noche joven, el de los encuentros rápidos y las carcajadas en grupo, para después correrle el foco a la luz fría de la mañana siguiente. Ahí aparece Arabella, la protagonista que Coel escribe, dirige y encarna: una escritora que viene de festejar el éxito de su primera novela y que, de golpe, se encuentra tirada en un pasillo con la lengua cortada, la ropa fuera de lugar y la certeza de que pasó algo grave del que solo le quedan imágenes sueltas.
Lo que sigue no es un policial al uso, ni un thriller con persecuciones. Es más bien el camino inverso: en vez de mostrar la agresión, la serie va armando los huecos de memoria de Arabella mientras ella intenta terminar el segundo libro, discute con su mejor amiga Terry, sale con un chico que le gusta y pelea con sus editores por deadlines imposibles. Cada flashback, cada mueca en el espejo, cada borrón de WhatsApp abierto en el celular va completando un rompecabezas que la protagonista reconstruye con ayuda de amigos, de su terapeuta y, sobre todo, con la obstinación de no bajar la cabeza.
“Me acuerdo de todo”: cuando la ficción se cruza con la vida
Lo que vuelve a “Podría destruirte” una serie distinta es que Coel no se escondió detrás de un seudónimo ni firmó como “basada en hechos reales” con la ambigüedad que esa fórmula suele tener. La creadora contó en varias entrevistas que la noche que Arabella intenta reconstruir es, con variaciones, la suya. Por eso cuando Netflix le ofreció producir la serie pero quedándose con todos los derechos, ella dijo que no. La plataforma quería la propiedad total de una historia de violación escrita por una mujer que efectivamente fue violada. Coel entendió, con una claridad que contagia, que eso era demasiado.
Cuenta la propia Coel que la negociación incluyó un ofrecimiento económico muy generoso, del estilo de los que cuesta rechazar. Aun así, eligió irse con menos plata pero con el control absoluto de la obra, y terminó produciendo la serie por su cuenta, con el respaldo del canal británico BBC y la plataforma HBO en distintos territorios. Esa decisión es la que termina explicando el ADN de “Podría destruirte”: una serie que no esquiva el tema, que no lo endulza, que se banca los silencios largos y los planos cerrados sobre la cara de su protagonista, como si la cámara le tuviera el mismo respeto que la autora le tiene a su propia memoria.
“Gambito de dama” se llevó el Emmy, pero la serie ya había ganado otra cosa
En lo que a premios grandes respecta, la noche de los Emmy de 2021 dejó a “Podría destruirte” con una paradoja: fue una de las miniseries más celebradas por la crítica anglosajona, cosechó varios reconocimientos para Coel como guionista y actriz, pero el premio principal a la mejor miniserie se lo terminó llevando “Gambito de dama”, el fenómeno de Netflix que arrasaba con el algoritmo. Para mí, esa diferencia importa menos de lo que parece. La serie de Coel construyó otra clase de victoria: la de un público que la fue encontrando de a poco en el streaming y que se fue pasando el dato de boca en boca, de grupo de WhatsApp en grupo de WhatsApp, hasta convertirla en una de esas obras de referencia obligada cuando se habla de cómo contar violaciones en ficción.
Recomendación para esta semana
Si todavía no la vieron, “Podría destruirte” está disponible en las plataformas que ofrecen HBO y BBC, generalmente bajo el título original en inglés “I May Destroy You”, con subtítulos al castellano o doblaje rioplatense. Son doce episodios de alrededor de media hora cada uno, pensados para maratonear un fin de semana o para ver de a dos por noche. Es de esas series que conviene ver sin spoilers y, a la vez, sin miedo: hay escenas que incomodan, pero también hay humor, hay amistad, hay sexo y hay, sobre todo, una protagonista que no se deja convertir en un objeto de lástima. Mi recomendación, ya que estamos, es armarse un jueves por la noche, acomodarse en el sillón, tener el celular lejos y dejarse llevar por Arabella. La entrada, claro, es gratis: solo hace falta el servicio de streaming, un par de pañuelos por las dudas y la decisión de bancar a una autora que eligió ser dueña de su historia antes que cómoda con el dinero ajeno.
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