Márquez pasó primero por la peluquería de Misano y dejó a todos con el pelo parado
El español voló en la práctica del Gran Premio de San Marino con la Ducati oficial, mientras Martín cerró octavo y Acosta terminó en el piso igual que mi ánimo los lunes.
Viento en Misano, viento en el alma: acá estamos otra vez, con el piloto que todos miran de reojo parado arriba del cronómetro como quien llega primero al buffet libre. Marc Márquez, con la Ducati oficial, clavó 1m31s468 en la primera práctica del Gran Premio de San Marino y de la Riviera de Rimini y se llevó el mejor tiempo del viernes sin sudar la gota gorda. Para mí es como ese compañero de trabajo que llega a la reunión sin haber abierto la carpeta y aun así la cierra con la idea más brillante.
El asfalto del Misano World Circuit Marco Simoncelli vio cómo nadie le toqueteaba la punta al catalán. Marco Bezzecchi, con la Aprilia del equipo oficial, se arrimó a 60 milésimas, una distancia que en esta categoría equivale a sacarse una foto de carnet al lado de alguien: están pegados, pero uno está más prolijo que el otro.
El podio de la sesión y la fila india
- Raúl Fernández (Trackhouse) completó el podio de la práctica, tercero con su moto satélite.
- Álex Márquez (Gresini) terminó cuarto, lejos del hermano pero dentro del lote de adelante.
- Johann Zarco (Honda LCR) se metió quinto y volvió a hacer de zar de los puntos medio raros.
- Pedro Acosta (KTM de fábrica) se cayó pero se levantó y se vistió: terminó sexto igual.
- Luca Marini (HRC Castrol) fue séptimo, tranquilo como una siesta de domingo.
- Jorge Martín (Aprilia oficial), líder del campeonato, cerró octavo: no es cacerola pero tampoco es podio.
- Fabio Quartararo (Yamaha) fue noveno y Fabio Di Giannantonio (VR46) décimo.
Lo de Acosta fue un capítulo aparte: el murciano se fue al piso en algún momento de la tanda, se sacudió la mugre, se subió de nuevo a la KTM y terminó sexto. Lo miro y pienso en esos vecinos que se tropiezan en la vereda y siguen caminando como si nada: todos queremos ser ese tipo de persona y Acosta lo es encima de una moto de 300 caballos.
Martín, en tanto, terminó octavo con la Aprilia oficial. No es drama ni es festejo: es un viernes con la luz prendida pero todavía sin comer. El campeonato lo tiene arriba del todo y un solo entrenamiento no mueve la estantería, aunque deja la pregunta picando en el mostrador. ¿Puede Márquez sostener este ritmo el sábado y meterle presión al líder? ¿O Martín tiene margen para resistir el fin de semana y enfriar la ilusión ajena?
La práctica inaugural es apenas el primer capítulo de la novela: la clasificación del sábado y la carrera del domingo pueden reordenar todo, sobre todo si la pista va evolucionando y los neumáticos empiezan a hacer de las suyas. Veremos quién se despierta mejor el sábado y quién se duerme el domingo. Veremos.
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Santa Cruz Informa