Mariano Moreno se planta: arrancó la novena edición de Ciudad Zapallo con la promesa de cosechar en mayo
El programa del PRODA entrega kits con cuatro variedades de semillas y ofrece capacitación básica en agroecología a más de 150 familias del interior neuquino. Quienes se perdieron el lanzamiento todavía pueden sumarse retirando su kit en la municipalidad.
Acá nomás, en pleno centro de Mariano Moreno, el sol pega de lleno sobre una mesa larga donde se apilan pequeñas bolsas de papel madera. Adentro, cuatro variedades de semillas de zapallo gris plomo, alargado, anco y Atlántico gigante aguardan su turno para cambiar de manos. María Ester, de 47 años, vecina del barrio, se acerca, firma la planilla y recibe su kit con una sonrisa que todavía no termina de creérsela. Eso vio nuestro cronista esta semana, en el arranque oficial de una propuesta que ya se hizo un clásico del calendario neuquino: Ciudad Zapallo, el programa impulsado por el PRODA que acaba de abrir su novena temporada consecutiva con la mira puesta en mayo de 2027, cuando se entregará el premio al zapallo más pesado de la temporada.
El lanzamiento no fue un hecho aislado ni una ceremonia menor. Reúne en una misma idea algo que muchas veces se da por separado: por un lado, la entrega gratuita de semillas para que cualquier familia pueda cultivar en su propio patio, balcón o galería; por el otro, un ciclo de capacitaciones pensado para que nadie se quede con la bolsa en la mano sin saber qué hacer con ella. La propuesta está pensada para que cultivar sea posible aun en espacios chicos, porque la idea central no es producir a escala sino volver a meter las manos en la tierra como forma de alimentación y de encuentro barrial.
Cuatro variedades y cuatro claves para que la planta llegue a buen puerto
Los kits que se entregan en esta edición incluyen cuatro variedades bien diferenciadas entre sí, cada una con sus propias mañas a la hora de sembrar. Los expertos del PRODA coinciden en que cualquier cultivo arranca por cuatro pilares básicos que no conviene saltear: la luz que recibe la planta, la temperatura ambiente, el agua disponible y la calidad del suelo. A esos cuatro ejes se le suman dos tareas que suelen marcar la diferencia entre cosechar un zapallo de premio o apenas unas flores amarillas: la fecundación manual de la flor femenina y la preparación del pozo de plantación con buena cantidad de materia orgánica, todo dentro de un enfoque agroecológico.
- Zapallo gris plomo: clásico del sur, piel verde oscura y pulpa firme.
- Alargado: muy usado en repostería por su sabor dulce.
- Anco: tierna y de tamaño moderado, ideal para purés y sopas.
- Atlántico gigante: la vedette del concurso por su potencial de peso.
- Cuidados clave: luz directa, riego controlado, suelo con compost y fecundación manual de la flor.
Lo bueno es que no hace falta experiencia previa para animarse, y los propios organizadores lo remarcan cada vez que hablan del programa. La capacitación inicial sirve justamente para nivelar hacia arriba: se enseña desde cómo armar el pozo hasta cómo identificar la flor femenina y polinizarla con un pincel. Es, en definitiva, una invitación a recuperar un saber que muchos tenemos guardado de nuestros abuelos y que con el correr de los años se fue perdiendo.
“Entregamos semillas y saberes al mismo tiempo, para que cada familia pueda volver a producir una parte de su propio alimento.”Aldo González, director provincial del PRODA
El crecimiento del programa en los últimos años habla por sí solo. Hasta ahora se sumaron más de 150 vecinos de localidades del interior neuquino como Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal, todos puntos donde la tierra todavía tiene mucho para dar y donde la cultura del trueque y la huerta familiar nunca terminó de irse del todo. La logística para llegar a esas localidades suele ser uno de los desafíos más grandes, porque muchas familias viven en parajes alejados y el traslado de los kits demanda una coordinación fina entre el PRODA y los municipios.
La edición anterior dejó un dato que todavía se comenta en los grupos de WhatsApp del programa. Daniel Panitrull, del paraje Los Hornos, cosechó un zapallo de casi 24 kilos y se quedó con el primer puesto del concurso final, un peso que dejó boquiabiertos hasta a los jurados. Su caso sirve como ejemplo concreto de que la capacitación funciona y de que los rendimientos son tangibles cuando se aplican los consejos: elegir bien el lugar, preparar el suelo, regar con criterio y, sobre todo, tener paciencia con los tiempos de la planta.
Para quienes se perdieron el lanzamiento, la oportunidad sigue abierta y vale la pena aprovecharla. Los interesados en sumarse a la temporada pueden retirar su kit directamente en las oficinas de la Dirección de Economía Circular de la municipalidad de Mariano Moreno, donde el equipo del PRODA los orientará sobre los pasos a seguir y los cuidados que debe tener cada variedad. El concurso cerrará en mayo de 2027 con un ranking final y la premiación a los zapallos más pesados y destacados, una jornada que en las ediciones anteriores se convirtió en motivo de festejo para toda la comunidad.
Antes de cerrar esta nota quiero volver a donde empecé, a esa mesa larga bajo el sol donde María Ester firmó la planilla y se fue caminando con su bolsa de semillas bajo el brazo. Son esos gestos, los que vemos cada vez que arranca una temporada de Ciudad Zapallo, los que nos recuerdan que una política pública puede ser pequeña en su escala y enorme en sus efectos. Si esta historia nos deja alguna enseñanza, es que poner una semilla en la tierra nunca es un acto menor: es una manera de decirle al futuro que acá, en el interior neuquino, todavía sabemos cultivar lo nuestro.
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