Marcelino volvió y el viento sopló a favor del Granate
Lanús se floreó en el sur, le ganó 2-0 a Vélez con Moreno como bandera y le arruinó el sueño de treparse a lo más alto.
A veces el fútbol es así de simple: alguien vuelve de una operación, se calza los guantes de figura y te cambia la tarde. Eso pasó este lunes en el sur, donde Marcelino Moreno se puso el equipo al hombro y Lanús le torció el cuello a un Vélez que venía con ganas de sacarse la mufa en la Tabla Anual.
El regreso del que todos hablaban
Marcelino había estado nueve fechas mirando desde el banco o, peor aún, desde la tribuna. Operación, kinesiología, paciencia. El pibe ya tiene 31 tacos y la espalda suele pedir factura, pero ayer volvió a ser el motor de este Lanús que, dicho sea de paso, juega como un relojito cuando el zurdo se prende en la orquesta.
“Le tengo mucho aprecio, es alguien que me ayudó en los momentos difíciles y le estoy muy agradecido. Hicimos un partido inteligente, golpeamos en el momento justo y defendimos bien.”Marcelino Moreno
Moreno se fue reemplazado a los 36 del complemento, entre aplausos de la gente. Ovación merecida: cuando entra así un jugador que estuvo tanto tiempo afuera, lo mínimo que uno puede hacer es levantarse del asiento.
Dos goles, dos golpes de cocina
El primero fue un gol de esos que se cocinan en la olla a presión: Marcich, el lateral izquierdo, llegó desde atrás como quien vuelve del almacén y la empujó en la boca del arco. El segundo, ya en el minuto 94, fue de esos regalos que te deja el fútbol: remate de Ramiro Carrera, palo y rebote en la espalda de Marchiori. La pelota entró como pidiendo disculpas.
Vélez, con pibes y con ganas
Al Fortín le faltaron titulares y sobraron juveniles. Con Lanzini y Pellegrini lesionados, el técnico mandó a la cancha a Thiago Aguirre y Juan Policella, ambos de 17 años, frescos como lechuga y con toda la cuota de buena fe. Policella hasta le pegó al palo en el primer tiempo, lo cual habla de que el pibe no se achicó. Pero a Vélez le faltó punch para sostener la pelea y, sobre todo, le faltó el gol.
La Anual, esa obsesión
- Lanús se afirmó en la parte alta de la Tabla Anual y sigue dando pelea.
- Vélez no pudo llegar a la cima, ese lugar donde da gusto sentarse pero que se nota, mirá qué casualidad, se le sigue escapando.
- El contrato de Moreno vence en diciembre: los próximos dos meses son los que mandan, los que arman el futuro del club y del jugador.
- Dos juveniles de Vélez sumaron minutos clave en una noche brava, y eso siempre suma para los pibes.
Veremos qué pasa de acá a fin de año. Si Moreno sostiene este nivel y los pibes del Fortín se siguen fogueando, el cierre del campeonato va a estar entretenido. Una cosa es segura: este Lanús, con Marcelino prendido, deja de ser un equipo más y pasa a ser un dolor de cabeza para cualquiera que quiera pelear arriba.
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Santa Cruz Informa