Mar del Plata, la cuarta casilla y un River que no puede distraerse
El equipo de Ponzio visita a Aldosivi con la clasificación en juego, sin Montiel ni Martínez Quarta y con el antecedente de la Copa Argentina pesándole.
Yo ya no me sorprendo con casi nada del fútbol, pero que River tenga que salir a jugar su última fecha del Clausura en Mar del Plata, con la cuarta casilla de la Zona B en el bolsillo y un local que ya no tiene nada para perder, tiene su gracia. Es el típico partido que parece fácil en el papel y que después te muerde.
Lo que le pasa a River
El equipo llega golpeado después de caer 1 a 0 ante Boca en el superclásico, y encima con dos ausencias obligadas: Gonzalo Montiel y Lucas Martínez Quarta cumplen suspensión por sus expulsiones. Otamendi asume la capitanía y Ponzio armó una mitad de cancha distinta a la habitual.
La gran novedad es Santiago Espíndola, volante central de 18 años que debuta en primera. Nacido en Rojas, llegó a River a los 13 y en septiembre fue figura en los Juegos Suramericanos de Santa Fe, con el gol ante Perú que le dio a la selección argentina el pase a la final. Un pibe así, con esa historia, no te pide otra cosa que lo dejen jugar.
Por qué no hay margen
- River tiene 23 puntos y diferencia de gol de más cinco.
- Belgrano suma tres de diferencia y Barracas Central dos, ambos en la misma zona de la tabla.
- Ganar lo deja prácticamente confirmado en el cuarto puesto y le garantiza recibir a su rival de octavos en el Monumental.
- Empatar o perder puede hacerlo caer hasta el octavo lugar, según lo que pase en los otros partidos.
Dicho en criollo: River no puede dar ni un paso atrás. Es como ir a la casa de un amigo con la plata justa para el remis de vuelta: si gastás de más, te quedás a pie.
Aldosivi, con la bandera de la bronca
El local ya descendió a la Primera Nacional, así que nada le va a cambiar la permanencia. Pero perdió cuatro de sus últimos cinco partidos, incluida la caída 2 a 1 ante Racing, y en este mismo semestre le ganó 3 a 1 a River por Copa Argentina. Ese dato, en el vestuario de River, no se olvida.
“Muchísima bronca, pero también muchísimas ganas de revertir la imagen. Eso es lo que, por ahí, los grupos tienen que tomarse para hacerse más fuertes.”Lucas Beltrán, delantero visitante
Me gustó esa frase porque no suena a discurso armado. Habla de bronca y de ganas, que es exactamente lo que se necesita para despedirse de la categoría con la cabeza alta. Veremos si alcanza.
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Santa Cruz Informa