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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Lo que nunca vimos de Spider-Noir: la segunda temporada que Uziel ya imaginaba entre los Ángeles y la guerra

El showrunner de la serie de Prime Video contó, después de la cancelación y de los cinco Emmy, qué camino tenía pensado para Ben Reilly: sacarlo de Nueva York, llevarlo al corazón del cine negro y empujarlo hacia la Segunda Guerra Mundial.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Lo que nunca vimos de Spider-Noir: la segunda temporada que Uziel ya imaginaba entre los Ángeles y la guerra

El jueves a la tarde, en una de esas cafeterías antiguas del centro que todavía huelen a madera y a café pasado, me acordé de una frase de Hugo Arana que siempre me vuelve a la cabeza cuando una serie se cancela: «Lo que no se ve también cuenta». Es lo primero que pensé cuando me enteré de que Spider-Noir se había quedado sin segunda temporada, apenas dos días antes de la gala de los Emmy. Pero ahora, leyendo las declaraciones que Oren Uziel le dio a distintos medios, esa idea vuelve con más fuerza, porque lo que el showrunner tenía en la cabeza para los próximos ocho capítulos es de esas cosas que a uno, como espectador, le da bronla no llegar a ver. Y se lo cuento, porque la nota bien lo merece.

Para ubicarnos: Spider-Noir es la serie que Prime Video lanzó con Nicholas Cage como Ben Reilly, un detective con problemas de visión que en los años treinta reparte mamporros en una Nueva York rearmada sobre elipsis y sombras. La primera temporada transcurría en 1933 y dejaba al personaje, al final de los ocho episodios, todavía con sus poderes a cuestas, listo como para subirse a otro caso. Lo que Uziel imaginaba, entonces, no era un cierre ni una vuelta de tuerca sobre lo ya visto, sino un desplazamiento en serio: correr a Reilly de Nueva York y dejarlo caer en otra geografía del cine negro.

Fuera de Nueva York, adentro del género

«Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación», dijo el showrunner, casi como pidiendo permiso para fantasear en voz alta. Y cuando le preguntaron dónde, las opciones que manejaba tenían nombre propio: Los Ángeles y Europa. «Hay muchísimos noirs ambientados en Los Ángeles en los que podríamos habernos sumergido. Hay noirs europeos en los que podríamos habernos adentrado», enumeró Uziel. No eran ideas decorativas: eran la promesa de cambiarle el aire a la serie sin traicionar su ADN de sombras y gabardinas.

La idea de Los Ángeles tenía, además, un gustito extra que Uziel no se guardó. La primera temporada se había filmado en la propia ciudad californiana, disfrazada de Nueva York. «¿Los Ángeles por Los Ángeles? ¿Qué tan genial habría sido eso?», se preguntó el creativo, con esa mezcla de melancolía y entusiasmo que tienen los realizadores cuando se les cancela un proyecto en pleno vuelo. Era, en criollo, sacarse la careta: dejar de simular y mostrar la ciudad tal cual es, con su luz dura y sus calles anchas, que también son paisaje de novela negra.

1933, el punto de partida hacia el cataclismo

Porque la serie no estaba pensada como un muestrario de ciudades bonitas. Si la primera temporada empezaba en 1933, la segunda tenía un horizonte inevitable: la Segunda Guerra Mundial. «Empiezas en 1933. ¿Hacia dónde se dirige eso? Se encamina hacia la época más cataclísmica. Había muchísima narrativa que podría haber surgido de ahí», explicó Uziel. La frase me dejó pensando: el personaje estaba entrando a la década del treinta con sus habilidades recién descubiertas y, de golpe, se le venía encima el conflicto más grande del siglo. El showrunner, claramente, veía a Reilly como un hombre común empujado por la historia grande, el mismo dispositivo que tantas veces vimos en las películas de los cuarenta y los cincuenta.

Una cancelación que se transformó en festejo

Ahora bien, lo más humano de toda esta historia no es lo que pudo haber sido, sino lo que pasó en la gala de los Emmy. Uziel reconoce que cuando le avisaron de la cancelación, dos días antes de la ceremonia, se le cayó el mundo encima. «Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste», contó. Y sin embargo, la noche se dio vuelta. «La verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos», resumió.

El festejo no fue simbólico: Spider-Noir se llevó cinco estatuillas (efectos especiales, fotografía, diseño de títulos, edición de sonido y rendimiento de especialistas) y superó el récord de premios Emmy para una ficción cancelada tras su primera temporada. «Cuando ganamos el primer premio nos emocionamos mucho, y luego empezó a convertirse en una bola de nieve», describió Uziel, con una imagen muy de oficina, muy de pasillo de estudio, que a mí me arrancó una sonrisa. Es la manera justa de procesar un golpe: convertirlo en brindis.

¿Puede volver, en otra plataforma?

  • Uziel fue cauto y honesto: «Aún no hemos llegado a eso. Literalmente no conozco los vericuetos legales y las complicaciones de algo así».
  • El showrunner dejó abierta la puerta a que el proyecto reaparezca en otro servicio, pero sin prometer nada.
  • Ben Reilly quedó con sus poderes al cierre de la primera temporada, así que narrativamente está listo para un nuevo caso, en la ciudad que sea.
  • Lo único confirmado es el cariño del equipo por lo hecho: cinco Emmy como cierre y la sensación de haber construido algo que la crítica y la industria reconocieron.

Yo, que a esta altura de la nota ya me había tomado otro café y había sacado la lapicera del bolsillo como para anotar lo que se viene, les dejo una recomendación que se parece más a una hipótesis que a un consejo: si la serie reaparece en algún catálogo, vale la pena volver a meterse en estos ocho capítulos con la cabeza puesta en lo que Uziel imaginaba. Entiéndase como spoiler histórico: este personaje estaba a punto de cruzarse con la guerra. Y eso, en cine negro, siempre fue dinamita pura. Honorarios, entradas y plataformas pendientes, en el párrafo que sigue.

Si todavía no la vieron, la primera temporada de Spider-Noir está disponible en Prime Video, los ocho capítulos, para maratonear un fin de semana. No tiene precio de entrada porque es por suscripción, pero el plan básico del servicio arranca en valores accesibles según el país y el momento del año. Mi recomendación, ya que estamos: siéntense cómodos, bajen un poco la luz, y dejen que Nicholas Cage les muestre un Nueva York de utilería que igual late como si fuera de verdad. Después de leer a Uziel, uno la ve con otros ojos: como el prólogo de algo que, por ahora, nos quedamos sin ver.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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