La mansión, la ciudad y la linterna: el regreso de Resident Evil al cine de la mano de Zach Cregger
La nueva entrega rescata la lógica de los videojuegos de Capcom: llaves, municiones, criaturas mutadas y el peso simbólico de Raccoon City como escenario central del brote.
A mí siempre me gustó la sensación de entrar a un pasillo oscuro con la linterna en la mano y no saber qué hay del otro lado. Esa mezcla de curiosidad y cagazo que te generan las primeras escenas de cualquier Resident Evil. Bueno, esa misma lógica es la que vuelve a aparecer en la nueva película que llega a los cines, una historia original dirigida por Zach Cregger que rescata lo mejor del ADN de la saga sin repetir de manera textual ninguna de las películas anteriores.
Raccoon City, otra vez
Antes que la pantalla se llene de monstruos, el film se detiene a mostrar la ciudad. Raccoon City vuelve a ocupar el centro de la escena. Calles cubiertas de nieve, una alcantarilla, una granja apartada y un hospital con ascensores que no prometen nada bueno. Ese recorrido es el escenario de una trama independiente, pensada para funcionar sin necesidad de haber visto losfilms previos, pero que recompensa a los fans con guiños claros a los veintiocho años de historia del videojuego.
Allí funciona, todavía, el laboratorio de Umbrella, la farmacéutica detrás de los experimentos biológicos que desataron el brote. En la nueva versión, Paul Walter Hauser y Zach Cherry interpretan a dos científicos de la compañía que intentan frenar el desastre que ellos mismos ayudaron a provocar. La dupla funciona como ese intento tardío, y muchas veces inútil, de la corporación por apagar el incendio que ella misma encendió.
Munición, cerraduras y la lógica del survival horror
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Santa Cruz Informa