La inflación de agosto perforaría el piso de 2026, con alimentos que avanzan a paso lento y familias cada vez más cargadas de cuotas
Consultoras privadas estiman un IPC de 1,5% a 1,6%, el registro más bajo del año, mientras el Banco Central advierte que uno de cada cuatro pesos que deben pagar los hogares ya corresponde a financiamiento.
La inflación de agosto se encamina a cerrar el mes en un rango de 1,5% a 1,6%, de acuerdo con las estimaciones de las principales consultoras privadas que relevan precios en el Gran Buenos Aires y en el interior del país. De confirmarse ese guarismo, se trataría del registro más bajo de 2026 y continuaría con la tendencia descendente que el índice viene mostrando desde hace varios meses, en un contexto donde el dólar mayorista se mantiene por encima de los mil quinientos pesos y donde la política monetaria sigue buscando anclar las expectativas.
El relevamiento de EcoGo proyecta un Indice de Precios al Consumidor (IPC, es decir, la variación mensual del costo de la canasta que mide el Indec) del 1,5%, mientras que el estudio de Orlando Ferreres lo ubica en 1,6%. En ambos casos, el número se ubicaría por debajo de los registros previos del año, lo que los analistas leen como una señal de que la desaceleración de los precios, que se observó en los últimos meses, todavía no encontró un piso y todavía puede dar margen a nuevas bajas si la dinámica cambiaria y la política de tasas del Banco Central de la República Argentina (BCRA, autoridad monetaria que regula la cantidad de pago en circulación) acompañan.
Alimentos: la sorpresa llega por el lado de las carnes
El dato más llamativo del relevamiento aparece en el rubro alimentos y bebidas, que suele ser el de mayor incidencia en el índice general por su peso en la canasta de los hogares. EcoGo proyectó para agosto una suba de apenas 1% a 1,1% para ese segmento, incluso por debajo del promedio general, algo poco habitual en los últimos años, en los que los alimentos tendían a ubicarse por encima de la inflación total. Dentro del rubro, algunas categorías mostraron comportamientos que llamaron la atención de los consultores: las carnes, por ejemplo, habrían registrado leves bajas de precios durante el mes, un movimiento poco frecuente en el último tiempo y que, de confirmarse, contribuiría a explicar por qué el índice general se ubicaría en el piso de 2026.
- Inflación general estimada: entre 1,5% y 1,6%, según EcoGo y Ferreres.
- Alimentos y bebidas: suba proyectada de 1% a 1,1%, por debajo del promedio.
- Carnes: leves bajas mensuales, un movimiento poco frecuente en el último tiempo.
- Dólar mayorista: cerró en torno a $1.512, por encima del umbral de $1.500.
- Cuotas y deudas con atrasos: ya representan uno de cada cuatro pesos comprometidos por las familias.
- Tasas de corto plazo para empresas: llegaron hasta 32% anual y ahora rondan el 28%.
La otra cara: los hogares cada vez más cargados de cuotas
Mientras los precios desaceleran, la situación financiera de los hogares muestra señales de tensión creciente. Datos del Banco Central que difunde el Informe Monetario (publicación periódica de la autoridad monetaria con estadísticas de préstamos, depósitos y calidad de la cartera de pago) indican que uno de cada cuatro pesos que comprometen las familias en sus obligaciones mensuales ya está destinado al pago de cuotas de créditos o corresponde a deudas que registran atrasos en sus pagos. Esa carga acumulada limita la capacidad de seguir accediendo al crédito y configura un escenario en el que una parte significativa del ingreso disponible queda comprometida antes de cubrir el consumo del mes.
La expansión del crédito al consumo, que en otros ciclos económicos funcionó como un motor del consumo masivo, frenó su ritmo en los últimos meses, mientras la morosidad, es decir, la proporción de deudas que no se pagan en tiempo y forma, viene en alza. Sectores con alto peso en el empleo formal, como construcción, industria y comercio, muestran caídas en sus niveles de actividad frente al mismo mes del año anterior, lo que enfría las expectativas de consumo en general y pesa sobre la dinámica de los hogares que ya venían sosteniendo su nivel de gasto a fuerza de financiamiento.
En el frente empresario, las tasas de financiamiento a corto plazo, es decir, el costo anual que pagan las compañías por préstamos bancarios para capital de trabajo, llegaron a escalar hasta el 32% anual en las últimas semanas. Si bien retrocedieron hacia el 28%, siguen en niveles que muchos economistas consideran incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad productiva. Para los hogares, en tanto, una inflación por debajo del 2% puede representar una pausa en la pérdida de poder adquisitivo, aunque cuánto de eso se traduzca en alivio concreto depende, en buena medida, de cómo evolucionen los salarios en los próximos meses y de cómo se siga moviendo el precio del barril de petróleo en el mercado internacional, dado que la Argentina es productora y exportadora de crudo y un cambio brusco en la cotización del commodity puede alterar el ingreso de dólares, la disponibilidad de pago de la economía y, en definitiva, el ancla cambiaria que hoy ayuda a contener los precios.
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