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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

La estampida de los microdramas chinos con inteligencia artificial: cuando producir a lo loco termina costando una fortuna

Un informe de la consultora DataEye encendió las alarmas en China: apenas uno de cada 77 microdramas generados con IA recuperó lo que costó hacerlo. Productoras grandes ya mueven 800 millones de euros hacia ficciones con actores de carne y hueso.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 5 min
La estampida de los microdramas chinos con inteligencia artificial: cuando producir a lo loco termina costando una fortuna

Me permito arrancar con una frase que se repitió en las últimas semanas en pasillos de productoras chinas y que me quedó dando vueltas: "Creíamos que la inteligencia artificial nos iba a democratizar el negocio, y lo que terminó democratizando fueron las pérdidas". La dijo, más o menos con esas palabras, una directiva del sector audiovisual chino, y es la mejor síntesis de un fenómeno que tiene a todo el gigante asiático con los pelos de punta. Les cuento de qué se trata, porque lo que está pasando del otro lado del mundo habla mucho de cómo se viene moviendo la industria del contenido en el planeta.

Para entender la dimensión del asunto hay que meterse primero en el lugar, aunque sea de manera imaginaria. Imagínense una ciudad como Buenos Aires pero multiplicada por veinte, con edificios enteros dedicados a pequeñas productoras que, en lugar de rodar con cámaras y actores, generan microdramas enteros a partir de un software. Cada uno de esos rodillos virtuales dura apenas un minuto y se publica en Douyin, la versión china de TikTok, a un ritmo infernal: unos 1.500 títulos nuevos por día durante el primer semestre del año. En apenas ocho meses se publicaron más de 430.000 microdramas en la plataforma, y el 90% de ellos fueron fabricados íntegramente con inteligencia artificial. Pongan esos números en la cabeza porque son los que explican el desastre que vino después.

Fracasó el 98,7% de los microdramas chinos generados con inteligencia artificial

La consultora DataEye, una de las más serias del mercado chino, sacó el informe que nadie quería leer. De todos esos microdramas producidos con IA, solamente uno de cada 77 logró recuperar lo que había costado hacerlo. El resto, o sea el 98,7% del total, terminó en pérdida. Lo dijo en términos bien claros Lin Qiwen, vicepresidenta de la consultora, y la frase es de esas que pegan fuerte: "Muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido". Traducido al castellano bien nuestro: pensaron que ahorrarían plata y terminaron perdiendo más.

“Muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido.”Lin Qiwen, vicepresidenta de DataEye

Y ojo, que el ahorro inicial era real y tentador. Un microdrama generado con IA cuesta entre 106 y 160 euros por minuto, lo que viene a ser una quinta parte de lo que sale producirlo con actores reales, con cámaras, con equipos de maquillaje, con todo lo que uno imagina cuando piensa en una ficción. Esa diferencia de precio fue lo que empujó a los productores a tirar la casa por la ventana y multiplicar el caudal de títulos como si fueran medialunas a la madrugada de un domingo. Pero la audiencia, claro, no creció al mismo ritmo. Resultado: saturación total, y un fenómeno que en China ya tiene nombre propio, "fatiga de caras IA", que es esa sensación que tienen los espectadores cuando ven que todos los personajes de todos los microdramas se parecen entre sí, porque la herramienta generativa termina repitiendo los mismos rasgos una y otra vez.

La estampida silenciosa hacia los actores reales

  • La sangría económica: de los microdramas con IA lanzados en la primera mitad del año, solo uno de cada 77 recuperó el costo de producción.
  • El caso testigo que duele: un equipo que subió 11 microdramas con IA en apenas dos meses facturó en total 1,28 euros, según publicó el portal The Paper.
  • El repliegue de las series con actores: en los rankings mensuales de Douyin pasaron de 432 títulos en febrero a 110 en junio.
  • La apuesta de las productoras grandes: una inversión conjunta de alrededor de 800 millones de euros para volver a rodar con equipos humanos.
  • El cambio de tendencia: varios creadores que habían abrazado el formato ya están empezando a abandonarlo y vuelven a contratar actores.

Lo más interesante, lo que a mí me parece que hay que mirar con detenimiento, es que las propias productoras que empujaron la moda de la IA ahora están sacando los pies del plato. Anunciaron una inversión conjunta de aproximadamente 800 millones de euros destinada exclusivamente a series de mayor calidad, con actores reales y equipos humanos, en una suerte de mea culpa colectiva. Es como si la industria hubiera entendido de un día para el otro que la tecnología, por más revolucionaria que sea, no reemplaza el oficio ni la sensibilidad de un actor que le pone el cuerpo a un personaje. Y eso, viniendo de un mercado tan pragmático como el chino, no es un dato menor.

Ahora, hecha la lectura del fenómeno, me permito ir a lo que a ustedes, lectores y lectoras de a pie, les puede servir. ¿Por qué importa lo que pasa con los microdramas chinos a cinco mil kilómetros de distancia? Porque el formato ya empezó a asomarse en Latinoamérica, en plataformas que conocemos bien, con esas historias ultracortas pensadas para consumirse en el subte o en la cola del banco. Lo que está pasando en China es un espejo de lo que puede pasar acá si los productores locales se dejan tentar por la misma ilusión del atajo barato. Mi recomendación, si son de los que miran este tipo de ficciones, es bien concreta: estén atentos, no se conformen con cualquier cosa, y cuando aparezca una producción local de microdrama, antes de gastar un peso o de tragarse el primer capítulo, busquen si tiene actores reales o si es todo producto de un algoritmo. La diferencia, créanme, se nota, y mucho. La cita con la ficción de calidad, acá y en la China, sigue siendo con gente de carne y hueso.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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