La canasta básica de los jubilados cerró octubre en 2.090.646 pesos y triplica la jubilación mínima con bono
Medicamentos, alimentos y vivienda concentran casi dos tercios del presupuesto mensual que necesita una persona mayor para cubrir sus gastos esenciales, según la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología.
Vamos a los números: la canasta básica de los adultos mayores alcanzó en octubre los 2.090.646 pesos, un valor que cuadruplica los 505.748 pesos que percibirá ese mismo mes un jubilado con el haber mínimo, una vez incorporado el bono extraordinario. La distancia entre ambos montos configura el dato central del relevamiento elaborado por la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, que cubre la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza y toma como referencia la metodología de la canasta familiar del INDEC.
En términos nominales, la jubilación mínima con refuerzo representa apenas el 24,2 por ciento del costo total calculado para una persona mayor. La brecha se replica cuando se la compara con las prestaciones no contributivas: las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez se ubican en 375.023 pesos, mientras que la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanza los 418.598 pesos con bono. Ambas quedan por debajo de los 518.708 pesos que la propia canasta asigna de manera exclusiva al rubro medicamentos y salud.
Dónde se concentra el gasto
- Medicamentos y atención de la salud: 518.708 pesos, equivalente a casi la totalidad de la jubilación mínima con bono.
- Alimentos: 457.742 pesos, con un peso determinante en la estructura de consumo de los hogares unipersonales de adultos mayores.
- Vivienda: 364.969 pesos, contempla simultáneamente las situaciones de propietarios, inquilinos y residentes en pensiones.
Los tres rubros suman 1.341.419 pesos y representan alrededor del 64 por ciento del total de la canasta. El porcentaje confirma el carácter esencial de esos consumos y deja en evidencia que cualquier ajuste en los haberes previsionales impacta de manera directa sobre la cobertura de los bienes más básicos.
La variación interanual y el ritmo de la suba
El relevamiento muestra una aceleración clara en los últimos doce meses. En octubre de 2025, la misma canasta se ubicaba en 1.514.074 pesos, por lo que el incremento interanual alcanza el 38 por ciento. Frente al registro de marzo de 2026, la suba llega al 14,58 por ciento, lo que refleja un aumento sostenido y de magnitud creciente en términos nominales.
El informe incorpora particularidades propias de la población relevada. En salud, contempla los descuentos vigentes en farmacias según la obra social de cada beneficiario. En vivienda, diferencia entre quienes conservan la propiedad de su hogar, quienes alquilan y quienes habitan en una pensión, lo que permite reunir condiciones habitacionales diversas dentro de una misma estimación promedio.
Comparación entre prestaciones previsionales y rubros de la canasta
- Canasta total del adulto mayor: 2.090.646 pesos.
- Medicamentos y salud: 518.708 pesos.
- Alimentos: 457.742 pesos.
- Vivienda: 364.969 pesos.
- Jubilación mínima con bono: 505.748 pesos.
- Pensión Universal para el Adulto Mayor con bono: 418.598 pesos.
- Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez: 375.023 pesos.
La lectura de los montos en bruto y en bolsillo deja una conclusión firme: ni la jubilación mínima con refuerzo, ni la Pensión Universal para el Adulto Mayor, ni las Pensiones No Contributivas alcanzan a cubrir de manera individual el costo de los medicamentos y la atención de la salud, que constituye el primer componente de la canasta. La diferencia se profundiza cuando se suma el resto de los gastos esenciales.
La fecha para mirar de cerca es la próxima actualización de haberes previsionales prevista por la Administración Nacional de la Seguridad Social, dado que el ritmo de aumento de la canasta, que en doce meses trepó 38 por ciento, vuelve determinante cualquier movimiento en los ingresos de los adultos mayores. La evolución de los precios de los medicamentos y de los alimentos funcionará como variable de ajuste para dimensionar el alcance real de esa decisión.
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Santa Cruz Informa