Karol G hizo explotar el MetLife con su Tropitour: dos horas de fiesta, mariachis y un guiño a Selena
La colombiana arrancó sus dos noches en Nueva Jersey con un show que mezclóhits de distintas etapas, invitados de lujo y un homenaje que sacudió al público. Acá te cuento, minuto a minuto, cómo se vivió esa primera función desde adentro.
“Estoy viviendo un sueño que nunca me animé a imaginar”, me dijo una fans mientras hacía cola con un poncho rosa fucsia y un gorro de guacamayo, a tres horas de que se abrieran las puertas del MetLife Stadium. Y la verdad, después de ver lo que pasó adentro, la frase le quedó chica. Porque lo que armó Karol G en la primera de sus dos fechas neoyorquinas de la gira Viajando Por El Mundo Tropitour fue mucho más que un recital: fue una celebración a lo grande de todo lo que viene construyendo desde que se cansó de que le dijeran que la música latina tenía un techo.
El estadio, ese monstruo de cemento que suele cobijar a los Giants y a los Jets, se transformó desde temprano en una pequeña Colombia portátil. Había banderas colgadas de cuellos, pelucas rubias con flequillo, vinchas con la palabra “Bichota” en LED y un río de personas que se saludaban como si se conocieran de toda la vida. La previa la puso Elena Rose, que entró pasadas las siete de la tarde con un set corto pero potente, y dejó al público a punto de caramelo.
Ese Hombre Es Malo, con mariachis de pura cepa femenina
Cuando se apagaron las luces y arrancó el show, lo primero que llamó la atención fue la escenografía: varios niveles, pantallas enormes y una estética que mezclaba la selva cafetera con texturas tropicales. Ahí, en medio de “Papasito”, Karol G apareció sobre un guacamayo gigante que se elevaba sobre el público, y el estadio entero se convirtió en una nube de celulares grabando. Más tarde, para “Tropicoqueta”, el escenario se llenó de bailarinas con abanicos, bongós y maracas que le pusieron una cuota bien latina al asunto. Pero el momento que me sacó una sonrisa de oreja a oreja fue cuando, desde abajo del escenario, ascendió una plataforma con un mariachi integrado exclusivamente por mujeres. Tocaron “Ese Hombre Es Malo” y “Mamiii”, y antes de arrancar Karol explicó que ese disco había nacido como un homenaje a la música latina y a cada país que la había adoptado. “Lo hice para devolverles un poquito de todo lo que me dieron”, dijo, y la gente, claro, estalló.
Alguien Que Te Amaba, con el fantasma de Selena flotando
El otro hilo conductor de la noche fue Selena Quintanilla. Edward James Olmos, el actor que interpretó al padre de la cantante texana en la película biográfica de 1997, fue el encargado de narrar en videos los pasajes que conectaban los bloques, como si fuera un guía espiritual de la velada. Después llegó el homenaje en carne propia: Karol se calzó un sombrero mexicano y cantó “Alguien Que Te Amaba” con una emoción que se notaba hasta en la manera de tomar el micrófono. Cerca mío, una chica lloraba abrazada a su amiga mientras murmuraba la letra. No fue el único momento húmedo de la noche: el tramo dedicado a No Me Arrepiento de Sentir Tanto arrancó con una grabación de la propia Karol reflexionando sobre lo que viene después de un corazón roto, y en “Te Llevo To’” los fans inflaron unos globos azules iluminados que habían llevado como parte de una movida coordinada. El bloque también tuvo su pico con “Ahí”, donde Drake apareció en una pista grabada y el estadio, otra vez, vibró.
BbY Wow, la sorpresa que nadie vio venir
Pero si hubo un momento de los que se van a comentar durante meses fue el estreno en vivo de “BbY Wow”, su nuevo tema. Para esa canción, Karol subió al escenario a tres invitados de lujo: el productor puertorriqueño Tainy, la española Judeline y el madrileño Rusowsky. Los cuatro juntos fueron una declaración de intenciones, una foto de la música urbana latina en su versión más amplia y desprejuiciada. Después del tema, los invitados se despidieron entre abrazos y Karol se quedó sola en el escenario, como agradeciendo en silencio que algo así le estuviera pasando.
““Esto es para todas las que alguna vez sintieron que su sueño era demasiado grande. Suban el volumen y no pidan permiso.””Karol G, durante el show
El resto del recorrido, tema por tema
- Latina Foreva, con todo el estadio saltando y los collares LED encendiéndose en rojo y amarillo.
- Oki Doki, uno de los puntos más bailables del bloque tropical.
- Tá OK, donde la puesta hizo eje en los fuegos artificiales y un juego de luces que dejó a más de uno con la boca abierta.
- Qlona, coreada de principio a fin como si fuera un himno de cancha.
- S91, el cierre de un repertorio que repasó todas las etapas de la cantante sin dar la sensación de abultarse.
Entre cambio y cambio de vestuario, pirotecnia, guacamayos gigantes y bongós, se fueron volando las dos horas y monedas que duró la función. Cuando se apagó la última luz y empezó a sonar la música funcional, la sensación generalizada era de asombro. No era para menos: lo que pasó en el MetLife fue un show pensado hasta el último detalle, con una artista que cada vez se anima a más y que, lejos de conformarse con los hits de siempre, apuesta por construir un universo propio. Si estás en Nueva Jersey o cerca, la segunda fecha es esta noche a las 20 en el MetLife Stadium, con entradas que arrancan en los 150 dólares en las plataformas oficiales. Yo ya estoy viendo cómo hago para repetir. ¿Y vos, qué canción te gustaría que toque en la próxima?
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