Iván Ramírez se saca la peluca y se anima a cantar como él mismo en la pantalla de Guido Kaczka
El humorista se suma a Es mi sueño con una propuesta que lo aleja de sus clásicos personajes: competir con su propia voz, entrenar con un equipo de coaching vocal y mostrar una faceta que hasta ahora vivía en la intimidad de los ensayos. Además, habla de Viralizados, de su nuevo ciclo de streaming y de la chance de llevar un unipersonal a Mar del Plata.
A los 17, cuando todavía era un pibe que soñaba con los escenarios, Iván Ramírez se paró en el viejo Hacelo feliz de Guido Kaczka y se puso en la piel de Dread Mar-I. A esa edad uno cree que el mundo de la tele es gigante e inaccesible, y sin embargo ahí estaba él, imitando a un artista que admiraba, con la frescura de quien todavía no sabe bien dónde se está metiendo. Muchos años después, cuando sonó el teléfono y del otro lado le dijeron que lo querían convocar de nuevo, esta vez para Es mi sueño, el muchacho imaginó que le iban a pedir lo de siempre: una aparición humorística, un sketch, alguna imitación con peluca y maquillaje. Lo que no esperaba era que le ofrecieran un lugar distinto, mucho más expuesto y a la vez mucho más íntimo: el de concursante, cantando con su propia voz, sin la máscara que carga desde los 14 años cada vez que sube a un escenario.
“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz”Iván Ramírez
Cuando uno recorre los pasillos de los canales de televisión argentinos termina conociendo a productoras, maquilladoras y sonidistas que llevan décadas en el oficio. En ese ambiente, donde todo se mueve a las apuradas y los almuerzos se hacen a las cuatro de la tarde, la noticia de que Iván Ramírez se iba a presentar en un canto con su identidad recorrió los camarines como un rumor festivo. El humorista, que tiene en su haber más de 150 personajes entre figuras del espectáculo, deportistas y dibujos animados, reconoce que tomó clases de canto durante mucho tiempo, pero nunca había probado esa forma de exposición frente a las cámaras. El cuidado técnico, además, resulta especialmente necesario en su trabajo por los cambios de voz que realiza al interpretar distintos personajes: la garganta pide pausas, ejercicios y una rutina de entrenamiento que ahora comparte con el equipo de coaching vocal del programa.
150 personajes y una sola garganta
- Más de 150 personajes en repertorio, entre cantantes, conductores, deportistas y figuras animadas.
- La preparación arranca por observar cómo piensa cada figura, qué le interesa y cómo se comporta.
- Después se trabaja la voz y los gestos; el vestuario y la caracterización llegan al final del proceso.
- Colocar una prótesis puede demandar un mínimo de cuatro horas y retirar el maquillaje suma otras dos.
- El equipo de producción incluye pelucas de cabello natural y ropa de autoría propia para cada personaje.
Hay una imagen que a mí, como porteño que se crió viendo los show de talentos en la tele, me gusta rescatar de la charla con Iván: la de su bisabuela cosiendo un vestido a máquina para que él pudiera vestirse de Lía Crucet en el cumpleaños de una amiga. Tenía 14 años. Aquella noche, en un living de clase media cualquiera, nació algo que todavía lo sigue sosteniendo: del cumpleaños salieron tres contrataciones para otros eventos y arrancó una carrera que hoy combina participaciones en televisión, giras por fiestas y la idea cada vez más concreta de un unipersonal propio. Esa raíz hogareña, artesana y casi de oficio familiar, aparece cada vez que Ramírez describe cómo se prepara para un personaje: empieza por mirar, después escucha, después prueba en el espejo y recién al final se pinta y se pega la barba.
En paralelo al canto en Es mi sueño, Ramírez integra el elenco de Viralizados y acaba de estrenar Iván y vienen, un ciclo de streaming en el que se mueve con la misma libertad que en sus shows en vivo. También recibió una propuesta para llevar un espectáculo unipersonal a Mar del Plata, una ciudad que suele ser la prueba de fuego para cualquier humorista que sueña con llenar una sala durante la temporada. La combinación de proyectos, lejos de abrumarlo, parece activarlo: el cantante amateur que debuta en un canto, el imitador clásico que no piensa dejar las pelucas, el conductor de su propio programa y el artista que empieza a imaginarse de gira con un show propio. Mi recomendación, si andan por Buenos Aires o por la costa en los próximos meses, es estar atentos a la cartelera: la función puede aparecer en cualquier momento y, conociéndolo, va a valer la pena llegar temprano para conseguir lugar. Por lo pronto, hoy a la noche se lo puede ver en la pantalla de El Trece, en el horario central de Es mi sueño, con entrada libre a través de la televisión abierta.
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Santa Cruz Informa