"Hay que dejarse llevar por lo que uno siente": la comedia romántica que une biología, Star Wars y un romance impostado
Lili Reinhart y Tom Bateman encabezan la adaptación de la novela de Ali Hazelwood en Prime Video. Un acuerdo entre una estudiante y un profesor brillante da pie a una historia que empezó como un fanfic sobre Kylo Ren y terminó en la pantalla.
Como diría cualquier fan de las comedias románticas si le preguntaran qué busca en una película así: "Hay que dejarse llevar por lo que uno siente, sin pensar demasiado, y dejarse llevar por lo que nos hace sentir bien". Esa frase, que podría firmar cualquiera que se haya enamorado alguna vez viendo una pantalla, resume un poco el espíritu de La hipótesis del amor, la película que Prime Video acaba de sumar a su catálogo y que adapta la exitosa novela de Ali Hazelwood. Pero antes de meternos en la historia, vale la pena describir el escenario: estamos en una universidad estadounidense cualquiera, con sus pasillos iluminados por tubos fluorescentes, sus laboratorios con olor a formaldehído y ese aire de competencia feroz que solo conocen los que pasaron por una carrera de ciencias. En ese contexto se mueven Olive Smith, una estudiante de doctorado en biología que no pasa inadvertida, y Adam Carlsen, el profesor más temido del departamento, conocido por todos como el Doctor Malvado.
El acuerdo improbable
Olive no está buscando el amor cuando empieza la película. Está buscando una solución. Su mejor amiga está a punto de rechazar a un chico que también le gusta a ella, y eso la frustra. Entonces se le ocurre una idea descabellada: pedirle a Adam Carlsen, el hombre que intimida a medio campus con sus métodos exigentes, que finja estar enamorado de ella. El razonamiento es simple: si Olive ya está "con alguien", nadie se meterá en su vida amorosa, y su amiga podrá quedarse tranquila con su propia pareja. Lo que ninguna de las dos imagina es que de ese pacto va a salir algo mucho más complicado. Tom Bateman le pone el cuerpo y la mirada glacial a este profesor que, como todo buen protagonista de romcom, esconde una historia personal que lo explica todo. Lili Reinhart, conocida sobre todo por Riverdale, le da a Olive esa mezcla de inteligencia y torpeza emocional que tienen las heroínas que uno termina queriendo adoptar.
El origen secreto: cuando Kylo Ren se enamoró
Acá viene el detalle que a mí, personalmente, me parece lo más jugoso de toda la producción y que merece su propio subtítulo. La novela de Ali Hazelwood no nació como novela. Antes de publicarse, fue una historia de fans escrita en plataformas digitales, con personajes inspirados en Rey y Kylo Ren, los protagonistas de la trilogía secuela de Star Wars que Disney produjo entre 2015 y 2019. Cuando la autora decidió dar el salto al libro impreso, tuvo que cambiar los nombres de los personajes para evitar problemas legales. Pero dejó un homenaje muy concreto: eligió llamar Adam a su protagonista masculino, en clara referencia a Adam Driver, el actor que le puso el cuerpo al villano más complejo de la saga en su etapa más reciente. Es un guiño que los lectores del libro reconocen enseguida y que la película respeta.
- La música: en dos momentos clave, la película utiliza el tema de Kylo Ren compuesto por John Williams para acompañar escenas sentimentales, reforzando el origen fanfic del relato.
- El nombre del protagonista: Adam Carlsen es un reconocimiento deliberado a Adam Driver, el actor detrás del caballero oscuro de la saga Star Wars.
- El ADN del relato: aunque las referencias espaciales quedaron afuera, la dinámica entre los protagonistas mantiene la tensión entre dos personajes opuestos que caracteriza a la mejor pareja de la saga reciente.
Claire Scanlon, la directora, ya tiene experiencia en este terreno: fue la responsable de Cómo deshacerte de tu jefe, otra comedia romántica que también jugaba con la idea del contrato sentimental entre desconocidos. Acá repite la fórmula, pero le agrega el condimento extra de la rivalidad académica y el humor nerdy que destilan los diálogos cuando se habla de pipetas, hipótesis y papers rechazados. El resultado es una película que se deja mirar con una sonrisa permanente, sin pretensiones de cambiar la historia del género, pero tampoco con ganas de aburrir. La relación entre Olive y Adam va construyéndose con los tropiezos lógicos de cualquier pareja que miente desde el vamos: cenas incómodas, mensajes que se cruzan en el momento equivocado, compañeros de departamento que miran de reojo y una tensión que crece a la vista de todos menos de ellos.
Si te copa la idea de una comedia romántica que se toma en serio el romance pero no se toma demasiado en serio a sí misma, te recomiendo buscar La hipótesis del amor en Prime Video. Tiene una duración de alrededor de una hora y cuarenta minutos, ideal para una noche de semana o un domingo a la tarde con mantita. No necesitás haber leído el libro ni ser fanático de Star Wars para disfrutarla, aunque si lo sos, los guiños te van a sacar varias sonrisas. Eso sí: andá preparado para creer, aunque sea por un rato, que un acuerdo tan ridículo como el de Olive y Adam puede terminar en algo genuinamente bonito. A veces, las peores ideas son las que mejor funcionan.
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