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VIE, 16 OCT 2026
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Game Pass vuelve a crecer pero le sacan a Call of Duty del día uno: lo que cambia para el bolsillo del jugador

Asha Sharma, la nueva jefa de Xbox, bajó el precio de la suscripción y reordenó el catálogo tras ocho meses en caída. Te cuento, en criollo, qué ganás, qué perdés y por qué la movida viene con casi 2.000 despidos de fondo.

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Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Game Pass vuelve a crecer pero le sacan a Call of Duty del día uno: lo que cambia para el bolsillo del jugador

Arrancamos con la frase que dejó Asha Sharma, la mujer que hoy manda en Xbox después de la salida de Phil Spencer: "Game Pass volvió a crecer y mejoró la retención de usuarios después de ocho meses de retroceso". Esa es la foto que eligió mostrar la ejecutiva en un memorándum interno, donde además reconoció que la división había tocado un piso histórico y que ahora empezaba a tomar decisiones para reinvertir en el negocio. Lo que sigue es un paquete de cambios que toca directo el bolsillo y la ansiedad de quienes pagan mes a mes la suscripción.

Para entender la magnitud de la movida hay que mirar dos ejes, que son los que la propia compañía pone sobre la mesa. El primero es el precio: la tarifa de Game Pass baja. El segundo es el contenido estrella: Call of Duty deja de estar disponible desde el día uno de su lanzamiento dentro del catálogo. En criollo: lo que durante un tiempo fue uno de los caballitos de batalla más fuertes del servicio, los nuevos títulos de la saga de Activision-Blizzard entrando automáticamente a la suscripción cuando salen a la venta, deja de existir tal como se conocía.

Antes de meterme en los números quiero describir el escenario, porque creo que ayuda a entender por qué se toman estas decisiones ahora. Imaginate la redacción de Xbox, en Redmond, con miles de empleados, un servicio de suscripción con millones de usuarios en todo el mundo y una presión enorme de los inversores de Microsoft para que el negocio de los videojuegos deje de ser un agujero rojo en los balances. En ese clima, Sharma hereda una división que venía perdiendo abonados durante ocho meses seguidos y que había apostado fuerte a tres ideas: el propio Game Pass, llevar los juegos a más plataformas y ampliar el catálogo con todo lo que se pudiera sumar.

Apuestas que no llegaron a buen puerto

Sharma lo dijo sin rodeos al personal: esas tres apuestas generaron valor, pero crecieron menos de lo esperado y la estructura de costos terminó siendo más alta de lo que la compañía podía sostener. La consecuencia más cruda de ese diagnóstico fue el ajuste que la propia ejecutiva comunicó: casi 2.000 despidos y el cierre de varios estudios. Es decir, mientras se bajaba el precio para tentar al usuario, por dentro se recortaba personal para tratar de cuadrar las cuentas.

Para dimensionar la apuesta original, alcanza con un dato que se ventilaron durante el juicio entre Microsoft y la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos en 2023: la empresa se había puesto como meta llegar a 100 millones de suscriptores de Game Pass hacia 2030. Es un número ambicioso, pensado para cuando el servicio todavía no había sumado a Call of Duty ni a todos los estudios de Activision Blizzard King, comprados en 2022. Lo que Sharma no dio a conocer es una nueva cifra de abonados que permita saber cuán lejos o cuán cerca están hoy de ese objetivo, ni cómo se va a resolver el ingreso de los próximos grandes lanzamientos de Xbox al servicio.

Te lo digo en primera persona, porque creo que vale la pena ser claro con quien está del otro lado: este combo de medidas deja a los usuarios en una situación ambigua. Por un lado, la buena noticia es que pagás menos por mes. Por el otro, perdés uno de los atractivos más concretos que tenía el servicio, que era la posibilidad de jugar el último Call of Duty sin pasar por la caja. Es el tipo de decisión que muestra que Xbox está dispuesta a resignar contenido estrella para cuidar el precio y tentar a un usuario que venía ajustándose los gastos.

Mi lectura, si me permitís la opinión, es que Sharma eligió mover la balanza hacia un Game Pass más barato y algo más magro en vez de sostener un catálogo ambicioso pero caro que no lograba sumar suscriptores al ritmo que Microsoft necesitaba. Es una decisión pragmática, casi de supervivencia, que intenta recuperar volumen de abonados resignando la joya más vistosa del catálogo. Habrá que ver si los números la acompañan en los próximos trimestres y, sobre todo, cómo se reacomodan los próximos lanzamientos grandes de Xbox sin la obligación de entrar el día uno.

¿Qué te conviene más a la hora de elegir?

Te dejo la pregunta que me parece central, porque toca una decisión que cada vez más gente toma sentada en el sillón, con la tarjeta a mano: ¿qué pesa más al elegir una suscripción de videojuegos, el precio que pagás por mes, el tamaño del catálogo disponible o la posibilidad de jugar los estrenos apenas salen a la venta? Las tres variables son legítimas y la respuesta cambia según los meses del año y los gustos de cada uno. Lo concreto, por ahora, es que Xbox apostó por un servicio más barato y menos contundente, y que la pelota quedó del lado del jugador, que es donde, a mi entender, debería estar siempre.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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