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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Gabriel Rolón y la trampa de vivir en un tiempo que no es el presente: los recuerdos editados y los sueños que postergan la felicidad

El psicólogo y escritor repasó el peso de los recuerdos en la identidad y advirtió sobre el riesgo de quedar atrapado en una versión idealizada del pasado. También diferenció la fuerza de los proyectos del hábito de postergar la posibilidad de sentirse bien.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 4 min
Gabriel Rolón y la trampa de vivir en un tiempo que no es el presente: los recuerdos editados y los sueños que postergan la felicidad

Son las seis de la tarde en Buenos Aires y la pantalla muestra a Gabriel Rolón con esa calma que parece tener cuando se pone a pensar en voz alta. El psicólogo y escritor, que construyó buena parte de su fama pública hablando de los laberintos íntimos de la gente común, vuelve a poner el ojo sobre una zona sensible: la manera en que recordamos lo vivido y la manera en que proyectamos lo que viene. Para él, en esa doble operación se juega buena parte del bienestar cotidiano, y también buena parte de su deterioro.

En una reciente entrevista, Rolón arrancó por donde casi siempre se empieza: por la pregunta sobre la felicidad. Pero enseguida la desplazó hacia el tiempo verbal en que solemos conjugarla. Porque, observó, gran parte de las personas habla del bienestar en un tiempo que no es el presente. O lo ubica en un pasado que ya se fue y al que la memoria le aplica filtros benévolos, o lo imagina en un futuro que todavía no llegó y al que se le encomienda casi toda la esperanza. En los dos casos, advirtió, queda un agujero: el hoy.

Los recuerdos editados y la nostalgia que empuja hacia afuera

Rolón no discutió el valor de los recuerdos. Al contrario, los consideró una pieza clave de la identidad: reconocer que hubo momentos felices permite entender el recorrido personal, dimensionar los esfuerzos, sostener los vínculos. El problema aparece cuando esa operación se vuelve un refugio.

“Hacemos como una edición, un photoshopeo de los recuerdos.”Gabriel Rolón

Con esa imagen el psicólogo describió algo que, según dijo, todos hacemos: guardar a los padres que ya no están con una nobleza mayor a la que tal vez tenían en la cotidianidad, o reconstruir la infancia como una etapa más bella de la que efectivamente fue. No es un engaño deliberado, aclaró, sino un mecanismo por el cual la memoria pule los bordes. La dificultad surge cuando ese pulido se convierte en el lugar preferido para vivir.

“Hay personas que desean más haber sido felices que ser felices.”Gabriel Rolón

La frase, una de las que más circuló en los últimos días, condensa el planteo. Para Rolón, quien se aferra demasiado a una versión idealizada de lo vivido puede dejar de trabajar en la posibilidad de construir bienestar acá, en el presente. La operación es casi silenciosa: no se renuncia a la felicidad, se la muda de tiempo, y entonces parece que nunca termina de llegar.

Los proyectos, la postergación y el intento de hoy

El razonamiento no se quedó en el pasado. Sobre el futuro, Rolón sostuvo que los sueños siguen siendo importantes y que nadie debería renunciar a la expectativa de encontrar felicidad más adelante. Lo que cuestionó fue la postergación permanente: la costumbre de decirse que la vida buena vendrá cuando se cumplan ciertos requisitos que, una vez alcanzados, suelen ser reemplazados por otros.

“Intentemos algo aquí, ahora.”Gabriel Rolón

Con esa invitación, el escritor buscó correr la búsqueda de bienestar del terreno de lo hipotético y traerla a lo concreto. No se trata, aclaró, de abandonar los proyectos, sino de no subordinarles el derecho a sentirse bien en el mientras tanto. Porque, según insistió, los recuerdos y las experiencias forman la identidad, pero no determinan por completo las posibilidades de bienestar actual.

  • Reconocer las experiencias felices como parte de la historia personal.
  • Cuidar el espacio que ocupa la versión idealizada del pasado.
  • Diferenciar los proyectos que movilizan de la postergación que paraliza.
  • Animarse a buscar instancias de bienestar acá y ahora.
  • No bajarse de la vida antes de tiempo, como sintetizó Rolón.

Antes de cerrar la entrevista, Rolón dejó una imagen que funciona casi como un consejo práctico para los días que corren. Dijo, con la cadencia que lo caracteriza cuando busca que una frase quede dando vueltas: no nos bajemos de la vida antes de tiempo. Es decir, no asumamos que lo mejor ya pasó ni que lo mejor todavía no puede empezar. La propuesta, simple en la forma y compleja en el fondo, apunta a recuperar un tiempo que suele quedar vacío: el presente, con sus recuerdos editados y sus proyectos abiertos, pero también con su propia capacidad de dar felicidad.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida

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