Frances Neagley se anima a volar sola: llega la primera serie derivada de Reacher con María Sten al frente
Prime Video estrena la primera producción derivada de Reacher, que pone a la investigadora interpretada por María Sten al frente de un caso que arranca con la muerte de una amiga de la infancia y se ramifica hacia sectas, medicamentos experimentales y corrupción policial. Alan Ritchson tiene una aparición breve al inicio y un elenco nuevo acompaña a la protagonista.
«No necesito a nadie que me diga quién soy», tira Frances Neagley en algún tramo de esta nueva serie que ya tiene ese tono entre desconfiado y decidido que se le venía notando en Reacher. La frase, salida de la boca de la propia María Sten, me sirve para entrar en frío a lo que se viene: la primera serie derivada de Reacher, que Prime Video acaba de presentar, y que por primera vez saca al personaje del lugar de apoyo de Jack Reacher para ponerlo al frente de una historia propia. La fórmula sigue ahí, con la acción como columna vertebral, pero ahora se le suma aire para el procedimiento detectivesco y, sobre todo, para la vida personal de una protagonista que arrastra más fantasmas de los que muestra.
Antes de hablar de la trama, vale detenerse un segundo en el lugar. La serie se mueve entre una agencia de investigaciones bien reconocible, con ese look de oficina ordenada pero un poco gastada que ya vimos en la ficción original, y locaciones que se oscurecen bastante: una granja en Echo Canyon donde funciona una secta, pasillos de comisarías con olor a expediente cajoneado, y rutas que parecen sacadas de un policial de los años setenta. Es un mapa visual pensado para que la cámara no se quede quieta: hay persecuciones, peleas cuerpo a cuerpo y un uso bastante generoso de primeros planos en los interrogatorios, donde se nota que acá lo que interesa no es solo la piña sino la conversación.
Donde sangra la investigación
El caso que moviliza a Neagley empieza muy cerca suyo: una amiga de la infancia muere en circunstancias sospechosas poco después de haberse sumado a una secta. A partir de ahí, la protagonista empieza a tirar del hilo y se topa con una trama que se va ramificando hacia medicamentos experimentales, sicarios internacionales, policías metidos en negocios turbios, espionaje corporativo y organizaciones criminales. No es un whodunit clásico al estilo británico: es más bien una pesquisa que va dejando (perdón, que va dejando cuerpos) a medida que la protagonista se acerca a la verdad.
- Greyston Holt como el detective Hudson Riley, un policía que carga con los antecedentes delictivos de su familia y quiere demostrar que es otra cosa.
- Jasper Jones como Keno, un estafador que empieza a trabajar como informante para el equipo y se convierte en pieza clave del rompecabezas.
- Adeline Rudolph como Renee Birdwhistle, una colaboradora de la agencia de Neagley que sueña con dar el salto a la investigación privada.
- Alan Ritchson con una aparición breve al inicio, como puente con la serie original, antes de que la historia se concentre en Frances y su nuevo grupo.
Lo que le pasa a Neagley por dentro
A mí, lo que más me enganchó de la propuesta es la decisión de abrir la puerta a la intimidad del personaje. Neagley tiene hafefobia, ese miedo al contacto físico que ya se había mostrado desde la primera temporada de Reacher y que acá se vuelve casi un segundo motor narrativo: condiciona cómo se relaciona con los demás, cómo arma sus peleas, hasta cómo se sienta en una mesa con un sospechoso. Esa condición, que viene atada a situaciones traumáticas del pasado, convive con otra historia más silenciosa pero igual de potente: el vínculo deteriorado con su padre, que está cerca del final de su vida. Es el típico recurso deserie de género que, cuando está bien usado, convierte a la investigadora de turno en alguien a quien uno termina cuidando tanto como al caso.
El equipo que la rodea tampoco está ahí de adorno: cada uno carga con lo suyo y eso se nota en la dinámica de grupo, que va cambiando según avanza la investigación. Hay momentos de acción bien coreografiados, sí, pero también hay escenas donde lo que se pone en juego es la confianza entre ellos, que es donde la serie encuentra su pulso más humano. Para mí, que vengo siguiendo a Reacher desde el arranque, lo más interesante es ver cómo funciona un personaje como Neagley sin la muleta de Jack: la acción sigue, los golpes siguen, pero ahora hay lugar para una protagonista con dudas, con miedo y con un padre al que le queda poco tiempo.
“«Esta serie es una carta de amor al personaje de Neagley. Queríamos explorar de dónde viene, qué la motiva cuando no tiene a Reacher al lado y por qué eligió este trabajo. María Sten trae una vulnerabilidad que no habíamos visto antes y que cambia completamente la energía de la ficción», dijo la producción al presentar la serie.”Equipo creativo de Neagley
Para tener en cuenta antes de verla
Si te gustó Reacher por el tono de policial callejero con escenas de acción bien marcadas, acá vas a encontrar esa misma textura, pero con un ritmo distinto: más centrado en la pesquisa, más dado a las conversaciones y con una protagonista que, en lugar de avanzar a los golpes primero, también piensa. El arranque es un poco expositivo porque tiene que presentar al equipo nuevo, pero después la historia empieza a tomar velocidad y no la soltás. Si te copa lo que viste en la primera temporada de Reacher y te quedaste con ganas de saber más sobre este personaje, Neagley es, por ahora, la cita obligada de la semana. ¿Te interesa más el costado detectivesco o el viaje personal de Frances? Yo, honestamente, voy por los dos.
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