El zaguero que pidió carne y le contestaron con el bisturí
Lisandro Martínez salió a reclamar refuerzos por todo lo alto después de la caída ante el Atlético de Madrid, y Wayne Rooney le respondió con una doble crítica: marcó que esos reclamos deberían quedarse en el vestuario y, encima, le recordó que tampoco está brillando. Un cruce que vuelve a poner al United en el ojo de la tormenta.
Se ve que en Manchester el viento fuerte no es solo cuestión de clima. Tras la derrota 2-0 frente al Atlético de Madrid por la Champions League, el Manchester United amaneció con declaraciones cruzadas entre un defensor que todavía tiene la camiseta de la selección argentina bien puesta en el cuerpo y un exgoleador histórico que ya no se calla nada. Lisandro Martínez habló, Wayne Rooney contestó, y al final quedó la sensación de que en Old Trafford todos quieren levantar la mano menos para agarrar la pelota.
Lo cierto es que el United volvió a perder en Europa, y esta vez la bronca no se quedó en el verde césped. Martínez, central de raza y de los que siempre da la cara, apuntó directamente contra la dirigencia. No tuvo pelos en la lengua: dijo que esperaban más de los que están arriba y que el plantel necesitaba refuerzos para competir en serio en tres frentes. Vamos, tradujo en público lo que en cualquier club del ascenso argentino se dice en el vestuario después de un domingo feo: falta gente, jefe.
El reclamo del Licha, sin filtro
“Esperábamos más de la directiva, de los que están arriba. Esperábamos que trajeran más jugadores para poder competir.”Lisandro Martínez
El zaguero, además, se hizo cargo. Reconoció que los jugadores también tienen que mejorar, porque cuando un equipo pierde todos miran al banco y pocos se miran al espejo. Y algo importante: bancó al entrenador Michael Carrick y se plantó contra un nuevo cambio de cuerpo técnico. Lo dijo con la claridad de quien sabe que cada movimiento en el banco de suplentes inglés se paga en libras y en crisis.
Rooney cruzó la línea y tiró del hilo
Ahí entró Wayne Rooney, el histórico, el máximo artillero de la historia del club, el que ya no tiene problema en hablar porque el contrato le queda lejos. Su respuesta fue al hueso, con dos ganchos bien. Primero, consideró que Martínez se pasó de rosca con las declaraciones públicas: ese tipo de quejas deberían quedar puertas adentro, entre jugadores y dirigencia, no en una conferencia llena de micrófonos. Segundo, fue por el lado más incómodo: le recordó que sus actuaciones tampoco están siendo buenas en la temporada.
“Tampoco sus actuaciones están siendo buenas.”Wayne Rooney
Y por si faltaba poco, agregó un dato que en Manchester duele como patada en la línea de flotación: si el club finalmente invierte fuerte en la defensa, Martínez podría ser uno de los nombres que termine saliendo del equipo. Doble presión: la del reclamo y la del espejo. Una cocina inglesa que en cualquier barrio de Buenos Aires terminaría con un café de por medio y un par de verdades dichas a media voz.
- Martínez apuntó a la dirigencia por la falta de refuerzos en ataque y defensa.
- El zaguero reconoció responsabilidad del plantel y respaldó al DT Michael Carrick.
- Rooney aceptó el fondo del reclamo pero objetó la forma: fue demasiado público.
- La leyenda del club cuestionó el nivel del propio Martínez en lo que va de la temporada.
- Advertencia extra: si llegan refuerzos para la zaga, el argentino podría quedar en la lista de salida.
- El United sigue acumulando resultados irregulares en Champions, Premier y copas.
Fondo y forma, el clásico cruce inglés
Lo más interesante del cruce es lo que ambos terminaron coincidiendo. Rooney no dijo que el United esté completo. Al contrario, reconoció que faltan jugadores arriba y atrás. La queja no fue con el contenido, sino con la manera. Y Martínez, hay que decirlo, cuando uno revisa los números fríos, tampoco arrancó la Premier League como todos esperaban. El fútbol inglés es así de cruel: te banca mientras rendís, y te clava el cuchillo cuando aflojas.
Mientras tanto, el United sigue dando tumbos entre tres competencias, con un plantel corto y un técnico que todavía no encuentra el equilibrio. El Licha tiró la piedra con el guante inglés que aprendió a usar en la Premier, y Rooney le devolvió la gentileza con un bisturí fino. Veremos si esto queda en una pelea de declaraciones o si la próxima fecha del calendario vuelve a abrir el archivo. En Old Trafford, ya se sabe, de la lluvia nunca se salva nadie.
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Santa Cruz Informa