El Madrid de los argentinos se cae a pedazos en Europa y empieza a preocupar
El Merengue perdió 102-98 ante Hapoel Tel Aviv en Sofía, sumó su tercera caída al hilo en la Euroliga y todavía no sabe lo que es ganar. Campazzo y Deck tuvieron aportes magros. El próximo rival será el Partizan de Vildoza.
A veces el clima no ayuda y a veces el viento te lleva la pelota. Lo del Real Madrid en este arranque de Euroliga ya no es una ráfaga: es un temporal. El equipo de Facundo Campazzo y Gabriel Deck cayó 102-98 ante Hapoel Tel Aviv en Sofía, completó su tercera derrota consecutiva y firmó el peor inicio histórico del club en la competencia. Para un gigante acostumbrado a ganar de entrada, esto es como llegar tarde al trabajo tres lunes seguidos.
Una remontada que quedó a medio camino
El partido tenía todo para terminar en papelón. El Madrid entró al vestuario con 63 puntos recibidos antes del descanso y, durante el tercer cuarto, se encontró 22 abajo en el marcador. Desde ahí armó una corrida de 19 puntos sin respuesta, se pasó al frente y le dio vuelta la historia. Como cuando uno llega a la panadería a las diez de la noche, ve la persiana baja y termina encontrando un chino abierto con los mismos medialunas. No era lo que querías, pero te salvaba la noche. Le duró poco: en el último cuarto, el Hapoel reaccionó y se lo llevó.
Theo Maledon fue la cara visible de la remontada con 26 tantos. Timothé Luwawu-Cabarrot lo secundó con 21 y Walter Tavares agregó 14. Nombres propios para una noche en la que el colectivo volvió a fallar.
Los argentinos, lejos de su mejor versión
Campazzo, el motor de siempre, terminó con tres puntos, dos rebotes y siete asistencias. Cifras de organizador, no de conductor decisivo. El Facu puso la pelota donde había que ponerla, pero esta vez la muñeca no acompañó. Deck, en tanto, firmó apenas un punto. El Tortu juega siempre con el corazón en la mano, pero en ofensiva está lejos de su nivel. Los dos saben que así no se gana en Europa, y lo saben ellos antes que nadie.
Lo que viene: Partizan, Vildoza y un cruce que duele
El próximo compromiso del Madrid será el 8 de octubre como local ante Partizan de Belgrado, que viene de ganarle a Olimpia Milano por 92-76 y a Paris por 92-79. En ese último partido, Luca Vildoza convirtió 16 puntos. El club serbio todavía debe jugar contra Bayern Múnich el 2 de octubre, pero lo que se viene en el horizonte madrileño ya empieza a tener aroma de cruce caliente: un argentino frente a otros dos, con la necesidad de ganar de un lado y la confianza del otro.
Qué tiene que ajustar el Madrid
- Defensa del primer tiempo: recibir 63 puntos antes del descanso es un regalo que en Euroliga se paga caro. Hay que empezar a defender como equipo, no por individualidades.
- Aprovechamiento de la rotación: cuando se viene la remontada, hay que cerrarla. Un parcial de 19-0 sirve para empatar, no para ganar si después regalás el último cuarto.
- Aporte de los argentinos: Campazzo necesita volver a ser el que rompe partidos con triples y penetraciones, y Deck tiene que aparecer en el costado ofensivo. Sin ellos finos, el Madrid pierde media cancha.
- Lectura de los cierres: el equipo de Chus Mateo volvió a quedar corto en el tramo final. La gestión de los últimos minutos, con tiempos muertos y decisiones ofensivas, es otro punto a revisar.
Mientras tanto, otros argentinos también mueven la varilla en el continente. Valencia Basket, con el debut de Gonzalo Corbalán, venció a Besiktas por 96-94 y a Baskonia por 111-88. Olimpia Milano, con Leandro Bolmaro como aporte (cinco puntos y cuatro rebotes en la victoria 87-85 sobre Virtus Bologna), lleva una victoria y una caída. El básquetbol argentino en Europa sigue dejando señales mixtas: algunos brillan, otros pelean. Veremos qué pasa el 8 de octubre, cuando el Madrid de Campazzo y Deck se juegue algo más que una fecha: se juegue la tranquilidad de un arranque que, por ahora, no da para festejar.
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Santa Cruz Informa