El invicto que no quiere soltar Valencia: 105-92 en Francia y a seguir soñando
Mirotic y Shorts se adueñaron del segundo tiempo y dejaron en offside a un ASVEL que había arrancado mejor. Mills hizo todo lo que pudo, pero no le alcanzó.
Arrancó la noche en Lyon con una brisa que daba ganas de cerrar la ventana, y vaya si Valencia terminó abriendo la suya. 105-92 sobre ASVEL, en un partido que el equipo español tenía perdido a la salida del primer tiempo y que dio vuelta con esa vieja receta que a veces aparece cuando el carácter pesa más que la jerarquía: defensa, paciencia y dos tipos que cuando agarran la pelota se hacen cargo de todo.
Nikola Mirotic cerró la noche con 22 puntos y se plantó como el jefe de la ofensiva, mientras TJ Shorts se movió por la cancha como si tuviera un mapa que solo él entendía: 17 tantos y seis asistencias, siempre en el lugar justo para pinchar el aro o para servirle la pelota al compañero mejor parado. Entre los dos armaron 39 puntos, que es mucho, pero más importante fue cuándo los metieron: en la segunda mitad, cuando el partido se estaba escapando.
Corbalán, un ratito a la cancha
Entre los argentinos en el plantel, Gonzalo Corbalán tuvo su espacio: cinco minutos en cancha, una asistencia, poco tiempo pero la cabeza siempre enchufada. En una rotación como la de Valencia, hasta un pasaje breve sirve para sumar y dejar mensaje.
- Mirotic, 22 puntos y el termómetro ofensivo de Valencia.
- Shorts, 17 puntos y 6 asistencias: el motor que no se detiene.
- Mills, 26 puntos, 19 de ellos en el primer tiempo, la única espina del local.
- Corbalán, 5 minutos, 1 asistencia, la dosis justa de aire fresco.
Del otro lado, ASVEL contó con un Patty Mills de esos que encienden una Bombonerita de barrio: 26 puntos, demasiado para un solo jugador, sobre todo porque 19 llegaron antes del descanso. Con ese arranque, los franceses dominaban y parecían dispuestos a romperle el invicto al visitante.
Pero pasó lo que suele pasar cuando un equipo se duerme arriba: Valencia se acordó de defender, le cortó el aire al ataque francés y, con Shorts y Mirotic manejando los tiempos, dio vuelta la historia. El partido cambió de cara y de dueño, y la diferencia final de 13 puntos termina siendo engañosa: los primeros 20 minutos fueron otra cosa.
Para los que miramos de reojo la Euroliga, este Valencia empieza a parecerse a esa Pyme que siempre cumple y nunca falla: sin hacer ruido, gana afuera, suma y se acomoda entre los de arriba. ¿Lo más valioso? Haber ganado un partido que tenían perdido. Lo demás, veremos.
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Santa Cruz Informa