El barrio que amaneció con más de cien kilos de carne podrida abandonados en plena calle
Un llamado anónimo de un vecino puso en marcha un operativo de cuatro horas en Valentina Sur Rural, donde personal municipal y una empresa especializada retiraron restos animales en avanzado estado de descomposición. Creen que vienen de una faena clandestina.
Imaginate arrancar la mañana y, al asomarte a la calle, encontrarte con un paisaje que parece sacado de una película de terror: bolsas y más bolsas con carne, vísceras, huesos y hasta chacinados tirados en plena vereda, en pleno barrio, mezclados con basura y soltando un olor que corta el aire. Eso fue lo que pasó esta semana en Valentina Sur Rural, en lo que los vecinos definen como un sector donde todavía se respira esa tranquilidad de zona abierta, casi como si la ciudad quedara lejos. Hasta que dejó de quedar lejos.
La escena, cruda y de difícil digestión para cualquiera que pase por el lugar, fue la que desató un operativo conjunto entre el municipio y una empresa privada habilitada para manipular residuos patógenos. Los trabajadores terminaron retirando 102 kilos de restos animales que alguien había abandonado en la vía pública, en un estado de descomposición tan avanzado que la sola presencia del material ya encendía todas las alarmas sanitarias.
Un llamado vecinal que destapó algo mucho más grande
Todo empezó cuando un vecino, visiblemente preocupado por lo que estaba viendo, se comunicó con la línea de Defensa Civil. Acá, del otro lado del teléfono, lo que parecía un simple reclamo vecinal terminó convirtiéndose en una postal insólita. Cuando el personal de inspección llegó al punto señalado, se encontró con un volumen de restos que, según reconocieron ellos mismos, no tiene antecedentes recientes en la zona.
“El volumen es tremendo, no había sucedido nunca tanta cantidad”Francisco Baggio, subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana
Las tareas de limpieza demandaron alrededor de cuatro horas de trabajo sostenido, con personal municipal y operarios de la empresa contratada haciendo malabarares para embolsar todo en condiciones seguras. En total se utilizaron siete bolsas especiales para residuos patógenos, esas que no son las mismas que usamos en casa sino las que están pensadas para residuos que pueden transmitir enfermedades. Finalmente, los 102 kilos recolectados fueron trasladados de manera directa a un horno de incineración pirolítica, que es el método que se usa cuando no hay margen de error con lo que se elimina.
La pista de la faena clandestina
Lo que más llamó la atención de los inspectores no fue solamente la cantidad, sino la diversidad de partes encontradas. En las bolsas había carne, vísceras, huesos y también chacinados, una mezcla que difícilmente aparezca junta en un descarte domiciliario cualquiera. Esa variedad, sumada al volumen, llevó a los investigadores a manejar una hipótesis bastante concreta: los restos provendrían de una faena realizada de manera clandestina en algún establecimiento cercano a la zona rural del barrio.
Desde el área de Medio Ambiente reconocieron que todavía están tratando de establecer el origen exacto de los restos. "Estamos tratando de verificar de dónde pudo provenir", señaló Baggio, sin dar mayores precisiones por el momento. Mientras tanto, el municipio recordó que está terminantemente prohibido arrojar residuos de cualquier tipo en la vía pública y que quienes lo hagan se exponen a multas contravencionales.
En el caso particular de los restos de origen animal, la normativa es todavía más estricta: no pueden descartarse como si fueran la bolsa de la cocina de cualquier casa, porque representan un riesgo sanitario y ambiental concreto, capaz de contaminar el suelo, atraer animales y, en el peor de los escenarios, desatar un foco de enfermedades. Por eso se insiste tanto con los canales de denuncia, que en Neuquén siguen siendo la línea 147 del municipio y el número 103 de Defensa Civil, los dos teléfonos a los que cualquier vecino puede recurrir cuando algo así aparece en la cuadra.
Volvemos al inicio, a esa mañana que nos contaba el vecino de Valentina Sur Rural mientras el sol todavía estaba bajo y el barrio todavía se acomodaba para empezar el día. Acá, en este tipo de zonas donde la ruralidad se cruza con lo urbano, historias como esta suelen ser la excepción. Pero cuando pasan, dejan una pregunta flotando: cuántos vecinos más vieron esa montaña de restos y prefirieron seguir de largo antes que hacer el llamado. Esta vez, alguien se animó. Y ciento dos kilos de carne podrida terminaron donde tenían que terminar: lejos de la calle, lejos de los chicos, lejos de todos nosotros.
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Santa Cruz Informa