El Atleti recuperó la memoria europea y le metió un cachetazo al United en el Metropolitano
Con un golazo de Pablo Barrios al minuto y la definición de Lookman en el cierre, el equipo de Simeone se sacó de encima la derrota ante Liverpool y se acomodó en la Champions. Los ingleses se quedaron con diez por la roja a Yoro.
Una tarde gris en Madrid, viento del norte que te cala hasta los huesos y la sensación de que algo iba a cambiar. Yo lo presentí cuando todavía no se había acomodado la gente en la tribuna. El Atleti salió a la cancha con esa cara de pocos amigos que le conocemos, esa que el Cholo Simeone viene perfeccionando desde que Mauricio Macri era presidente de Boca. Y la verdad, esta vez la cosa funcionó.
A los 45 segundos, Baena se comió al lateral como si fuera un alfajor en la cocina de la abuela, tiró el centro y Pablo Barrios, que parece tener 20 años pero ya juega como si tuviera 50, la empujó cruzada para poner el 1-0. Así, sin anestesia, como un café cortado a las siete de la mañana. Después el Atleti se dedicó a lo que mejor sabe hacer: manejar la pelota sin regalarla, meterle presión al rival y hacer correr la cancha de lado a lado como un péndulo roto.
Una primera mitad que fue un monólogo rojiblanco
El primer tiempo fue un monólogo. Grimaldo se acordó que tiene un pie de oro y le rompió el travesaño a los ingleses con un bombazo que todavía debe estar sonando. Después el VAR, ese árbitro que mira todo desde el sillón de Ezeiza, le anuló un gol a Johnny Cardoso por una mano previa de Llorente que hasta el más fanático del United admitiría que fue involuntaria. Pero bueno, son las reglas, y a llorar a la iglesia.
En el complemento el partido se emparejó, como suele pasar cuando un grande se acomoda. Bruno Fernandes avisó con un tiro que besó el palo, y Julián Álvarez, que sigue buscando su mejor versión con la camiseta del Atleti, también hizo temblar el poste con un remate que se fue besando la red por afuera. Eran los minutos de zozobra, esos en los que uno mira el reloj y piensa que algo puede salir mal. Pero el fútbol tiene esas ironías que tanto me gustan.
La roja a Yoro cambió todo, como suele pasar cuando un equipo se queda con diez en Europa
A los 74, el árbitro Glenn Nyberg se tragó el silbato, fue a revisar el VAR y volvió con la roja directa para Leny Yoro. El francés se llevó puesto a Jonathan David cuando era el último hombre, una infracción de manual, de las que te enseñan en la escuelita de fútbol un martes a las cinco de la tarde. El United quedó con diez, y con diez en el Metropolitano, hermano, no se puede. David tomó la pelota, le pegó un zapatazo que el arquero Lammers alcanzó a desviar, y en el rebote apareció Ademola Lookman, el nigeriano que parece jugar con los ojos vendados, para empujarla y sentenciar el 2-0 definitivo a los 80 minutos.
Con esta victoria, el Atleti dejó atrás el cachetazo del debut ante Liverpool y trepó hasta el puesto 13 de la tabla general de la Champions. No es una ubicación de lujo, pero viniendo de donde venía, es como pasar de estar en rojo en la cuenta a fin de mes a poder pagar el alquiler sin que te tiemble la mano. Los de Simeone respiran, y eso en Europa vale oro. El United, en cambio, sigue dando pena: cero puntos, una imagen que deja más dudas que certezas y la sensación de que Ruben Amorim tiene más urgencias que un kiosquero un 24 de diciembre.
¿Puede este triunfo ser el punto de inflexión? Mirá, yo quiero creer que sí. Quiero creer que el equipo se asentó, que encontró la versión que peleó por el título en 2016 y que ahora, con Barrios, Lookman y un Julián que todavía está en proceso, tiene con qué soñar. Pero también sé que el Atleti es el equipo de las emociones fuertes, el que te hace gritar un martes y suspirar un miércoles. Veremos.
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