El 80% de los argentinos teme perder el empleo y se aferra a su puesto actual en un mercado laboral paralizado por la incertidumbre
Un relevamiento regional sobre 4.600 trabajadores y especialistas en recursos humanos revela que la búsqueda de estabilidad se impone sobre el crecimiento profesional, mientras la inteligencia artificial y la volatilidad económica alimentan una tendencia conocida como job hugging.
Ocho de cada diez trabajadores argentinos reconoce que le preocupa quedarse sin empleo, según un estudio reciente que consultó a 4.600 personas entre empleados y especialistas en recursos humanos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. La cifra ubica al país como el más afectado por el temor a la desocupación dentro del grupo relevado, en un contexto donde la incertidumbre económica y el avance de la inteligencia artificial reconfiguran las decisiones profesionales. La comparación con el mismo mes del año anterior muestra un endurecimiento de la percepción: mientras en ediciones previas del informe el miedo a perder el puesto ya aparecía como preocupación central, esta vez se consolidó como el factor dominante y relegó a un segundo plano las expectativas de desarrollo o de mejora salarial.
Estabilidad por encima del crecimiento
La estabilidad se convirtió en el atributo más valorado por quienes conservan su empleo: el 54% de los encuestados la ubica en el primer lugar, por encima del clima laboral (25%) y de las posibilidades de crecimiento (11%). Ese predominio responde a lo que los especialistas denominan job hugging, término en inglés que describe a quienes se aferran a su puesto para evitar los riesgos de un cambio. El fenómeno no es exclusivo de la Argentina, pero aquí se manifiesta con mayor intensidad: el 75% de los consultados siente que su carrera está estancada, el porcentaje más alto entre los cinco países analizados.
- El 35% de los encuestados admite que le da miedo buscar otro trabajo.
- Entre quienes sienten ese temor, el 27% teme ingresar a una empresa y enfrentarse poco después con recortes o despidos.
- El 20% no confía en hallar ofertas estables dentro de su sector.
- El 19% menciona la inestabilidad global como freno principal.
- El 79% piensa en cambiar de trabajo, pero el 57% solo mira ofertas sin postularse.
“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen.”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina
El consultor de recursos humanos Patricio Navarro Pizzurno advirtió que conviven expectativas catastróficas que a veces no se condicen tanto con la realidad, pero que igualmente generan un efecto concreto de job hugging. Según explicó, la inteligencia artificial eliminó posiciones de entrada al mercado y la falta de capacitación interna para reconvertir perfiles profundiza el temor entre los trabajadores. En ese marco, algunos empleados terminan aceptando condiciones económicas o laborales que no consideran adecuadas, en la convicción de que perder el puesto sería más costoso que sostener una situación deficiente. Navarro Pizzurno agregó que las soportan porque la alternativa —enfrentar un mercado que perciben como hostil— les resulta todavía más incierta.
El cuadro de fondo combina tres motores. El primero es la volatilidad macroeconómica, que en el caso argentino se refleja en la sensibilidad del empleo a los ciclos del precio del barril de crudo (referencia internacional para commodities) y del tipo de cambio: si el barril sube y mejora la balanza comercial, suele reactivarse la contratación en sectores exportadores; si cae, se amplifica la cautela de las empresas. El segundo es la irrupción de herramientas de automatización que reemplazan tareas administrativas y de ingreso, lo que reduce la puerta de entrada para los perfiles junior. El tercero es la fatiga posterior a los ciclos de ajustes, que dejó en la memoria colectiva la imagen de despidos masivos y recrudece la aversión al riesgo. La convergencia de los tres factores configura una fuerza laboral que prioriza sostenerse donde está, aunque eso implique resignar mejoras profesionales, y deja en manos de las empresas la tarea de retener talento en un escenario donde la promesa de estabilidad pesa más que cualquier kenaikan salarial.
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Santa Cruz Informa