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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Dylan Faden toma la posta en una Nueva York rota: Control Resonant cambia la fórmula y se vuelve cuerpo a cuerpo

El nuevo videojuego de Remedy desplaza la mirada desde Jesse hacia su hermano Dylan y propone una aventura de mundo abierto en una ciudad deformada por el Hiss, con un arma que muta en espada, guadaña, martillo o taladro según el movimiento que elijas.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Dylan Faden toma la posta en una Nueva York rota: Control Resonant cambia la fórmula y se vuelve cuerpo a cuerpo
“Control es esa Rareza que nunca termina de cerrar del todo, y por eso seguimos volviendo.”lector imaginario de la saga

A mí me pasa hace rato con la saga Control, y cuando me enteré de que Remedy iba a poner a Dylan Faden al frente de la entrega nueva, sentí que algo cambiaba de aire. Para quien no haya jugado la primera parte, vale la pena ubicarse: estamos ante la Casa Inmemorial, esa suerte de edificio imposible que es sede de la Oficina Federal de Control, una agencia estadounidense que se ocupa de fenómenos paranormales y que está aislada del resto de Nueva York. La protagonista de aquel juego de 2019 era Jesse Faden, una joven que la iba descubriendo de adentro hacia afuera. Ahora, en Control Resonant, la historia se corre hacia su hermano menor, Dylan, y la casa queda en segundo plano.

Nueva York partida en dos

Antes que las peleas, lo que más me llamó la atención del material es el escenario. Remedy propone una Manhattan partida en dos por un evento que los propios personajes llaman el Incidente Naman: el Hiss, aquella fuerza Enemiga del primer juego, escapó de la Casa Inmemorial y contaminó la ciudad. El resultado es una Nueva York deformada, con edificios que se repliegan, plazas que se doblan sobre sí mismas y zonas convertidas en pockets, especie de burbujas donde la realidad se rompe. Dylan se mueve por esa versión retorcida de la Gran Manzana, siempre con un objetivo concreto: encontrar a Jesse, desaparecida hace siete años.

El viaje de Dylan no es solamente una búsqueda externa. También es una revisitación de su pasado como sujeto de experimentos de la propia Oficina Federal de Control. Dylan tiene poderes, pero le cuesta administrarlos: su relación con lo sobrenatural aparece como algo heredado y no siempre querido, y la trama se ocupa de mostrar las consecuencias de haber sido sometido a pruebas durante años. Esa capa íntima convive con la macroestructura del Incidente Naman y con el intento del Orden de Recovery, una facción recién presentada, por recuperar la ciudad a cualquier costo.

Aberrant, el arma que se transforma

Acá viene el cambio grande en lo jugable. Si en Control original el Servicio de Armas tenía aquel tono de trámite burocrático para canjear las pistolas, acá todo se simplifica en torno al Aberrant. Es el arma insignia de esta entrega: cambia de forma según el ataque, así que de la nada podés estar empuñando una espada larga para cortes rápidos, una guadaña para barridos, un martillo para quiebre de defensa o un taladro cuando hace falta perforar a un enemigo más duro. Nada de andar eligiendo variantes en un menú: la forma muta mientras encadenas golpes, y las mejoras del árbol se aplican de manera directa.

Ese sistema, dice Remedy, corre la fórmula hacia el combate cuerpo a cuerpo. Sigue habiendo disparos, pero como complemento: los tiros sirven para vaciar cargadores a distancia, mientras que los puñetazos del Aberrant se vuelven el núcleo de cada pelea. Dylan puede esquivar en pleno ataque, cortar una animación si recibe un golpe y reanudar la combinación si pasa intacto. También flota en el aire, se impulsa por escenarios enormes y tiene a Ignite, un poder que le permite prender fuego al arma y aplicar daño de quemadura en el tiempo.

A mí, que jugué bastante la primera entrega, me resulta muy atractiva la idea de dejar la Casa Inmemorial y salir a una ciudad abierta con las mismas reglas raras. La posibilidad de encadenar transformaciones del arma sin pausa me parece el tipo de cambio que redefine cómo se siente el combate, y no solamente cómo se ve. Dylan carga con un lastro personal que Jesse no tenía tan marcado, y eso le da a la historia un motor más íntimo.

Control Resonant todavía no tiene fecha confirmada, aunque lo más probable es que se acerque a una ventana de fin de año. Si te copa la idea de una Nueva York partida en dos y un arma que muta como si fuera de otro mundo, te recomiendo estar atento al próximo showcase del estudio y reservar el rato: estos juegos de Remedy se disfrutan mejor en sesiones largas, con la cabeza puesta en la trama y los dedos listos para cambiar de forma en cualquier momento.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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