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VIE, 16 OCT 2026
Deportes

Di María y la mano de Dios del VAR: Rosario Central festeja una Supercopa con más ruido que fútbol

Un penal revisado por el videoarbitraje le cambió el destino al partido en Santiago del Estero. Ángel Di María no falló, Julián Fernández selló el 3-1 final y los incidentes post partido dejaron a Estudiantes masticando bronca hasta el túnel de los vestuarios.

RM
Rodrigo MansillaDeportes · · lectura 4 min
Di María y la mano de Dios del VAR: Rosario Central festeja una Supercopa con más ruido que fútbol

Viento en Santiago del Estero, cero grados de térmica y una final que se cocinó más por decreto del VAR que por brillantez de los protagonistas. Rosario Central terminó levantando la Supercopa Internacional después de ganarle 3-1 a Estudiantes, en un partido que dejó más discusión que fútbol y que terminó, claro está, con empujones, agarrones y golpes hasta en la entrada de los vestuarios. Como debe ser, dirán algunos. Como una final que se precie de respetable, pensarán otros.

El penal que partió la final al medio

La historia empezó a escribirse con una pelota dividida que a esta altura parece un clásico del fútbol argentino: Leandro González Pirez enganchó a Enzo Copetti, el de Estudiantes cayó dentro del área y Darío Herrera, lejos de cobrar, dejó seguir. La pregunta del millón siempre es la misma en estas situaciones: ¿fue falta o no fue falta? El árbitro dijo que no, el línea dijo que tampoco, y la pelota siguió su curso como si nada hubiera pasado. Hasta que alguien, del otro lado de una pantalla y con auriculares puestos, decidió que la cosa cambiaba.

Ahí entró Jorge Baliño, el encargado del VAR, con su llamado salvador para que Herrera revise la jugada en el monitor. El árbitro fue, miró, se tocó la barba, volvió a mirar y, como buen protagonista de una final que necesita de un villano o de un héroe según la camiseta, señaló el punto penal. Cuestión de segundos, cuestión de centímetros, cuestión de interpretación. Pero el resultado ya estaba cantado: Di María tomó la pelota con esa cara de 'no falla ni loco' y la mandó a guardar. Para Estudiantes, la jugada se había iniciado afuera del área y Copetti había caído adentro. Para Central, infracción concreta y a cobrar. Para el VAR, gol y a la bolsa.

El Fideo se compara con la final del Mundo

“Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso. La comparación es inevitable, ¿no? Es como la falta que me hicieron a mí en la final del Mundial 2022, la de Dembelé. Penalti clarísimo y lo cambió Messi.”Ángel Di María, capitán de Rosario Central

El capitán rosarino no se guardó nada a la hora de defender la decisión del videoarbitraje y, de paso, se acordó de la falta que el francés le cometió en la final de Qatar, esa que el Diez transformó en gol para el 3-2 parcial. Si la comparación le cabe o no, es harina de otro costal. Lo concreto es que la ejecución de Di María le cambió la cara al partido: Central se fue al descanso 2-1 arriba, con el control anímico del encuentro y con un rival que empezaba a mirarse de reojo.

Almirón lo bancó y reconoció el esfuerzo

Desde el otro banco, Jorge Almirón respiró aliviado y se acordó de su gente. 'Fue un partido larguísimo, duro. Mucho desgaste, así que lo tiene bien merecido el grupo', soltó el técnico de Central, que también tuvo lo suyo para hablar del Fideo: 'Mostró su jerarquía en la final'. De Estudiantes, el entrenador reconoció que la había tenido en sus manos para empatarlo y que no la pudo meter. La lectura del partido que dejó Almirón es la de un equipo que se plantó cuando tenía que plantarse y que no se cayó cuando el rival lo apretó.

Final con incidentes que empañaron el festejo

  • Gol de Julián Fernández en el último minuto, desahogo total de Central y arranque de los cruces en la cancha.
  • Empujones y agarrones entre jugadores de los dos planteles que obligaron a Herrera a detener el partido y a finalizarlo antes de tiempo.
  • Nueva pelea en la entrada a los vestuarios, con golpes incluidos y un clima que se fue tornando cada vez más caliente.
  • Estudiantes se retiró del campo, volvió a la cancha con Juan Sebastián Verón al frente y se quedó mirando la vuelta olímpica del rival.
  • Di María cerró la noche con una mezcla de alegría y resignación: festejó el título con su familia presente y admitió que los incidentes no deberían haber pasado.

La pregunta que sobrevuela la final ya está instalada y no tiene una sola respuesta. ¿Qué jugada fue la decisiva? ¿El penal sancionado por el VAR que Di María cambió por gol? ¿El tercer tanto de Julián Fernández, el que terminó de desinflar al Pincha? ¿O aquella jugada que el videoarbitraje no cobró y que también hizo ruido en el área de Central durante el segundo tiempo? La historia dirá que Central ganó la Supercopa con un penal, con un gol sobre el cierre y con incidentes en los pasillos del Madre de Ciudades. Veremos si esto termina en sanciones o si queda en una anécdota de domingo. Como siempre, en el fútbol argentino, la respuesta llega tarde y, a veces, ni siquiera llega.

RM

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