Denis Villeneuve le dice basta a Arrakis y se sube al próximo Bond: la frase que cerró la discusión
El director canadiense confirmó que la tercera entrega de Dune será el final de su paso por el universo de Herbert y que ya tiene planes firmes en el mundo del espía más famoso del cine. Repaso de una decisión que sacude a los fans y deja varias preguntas abiertas.
Después de casi cinco años metido de cabeza en el desierto más famoso de la ciencia ficción, Denis Villeneuve decidió cortar por lo sano. El canadiense lo dijo sin vueltas en una entrevista con la revista Empire: vuelve a Dune no porque lo extrañe, sino porque está cansado. Y así, como quien cierra un capítulo largo y agotador, confirmó que la tercera película será la última que dirija de la saga. Se acabó Arrakis para él.
“Pensé: quizá sea buena idea volver a este proyecto, no por nostalgia, no porque lo eche de menos, sino lo contrario: estoy cansado de él.”Denis Villeneuve, en Empire
La frase no es un capricho ni una boutade. Villeneuve lo explicó con la misma crudeza: quería asegurarse de mantener la mirada crítica sobre el material y no caer en la complacencia. Cuando termine la película, dijo, va a necesitar un cohete potentísimo para lanzarse bien lejos del planeta de los gusanos de arena. Traducido: quiere irse antes de que la rutina lo aplaste, antes de empezar a rodar en piloto automático.
Ni Hijos ni Dios emperador
La decisión termina de un plumazo con las especulaciones que circulaban desde hacía meses en los grupos de fans más entusiastas. ¿Se animarían con Hijos de Dune? ¿Iban por Dios emperador de Dune? No. La franquicia, si Warner Bros. quiere empujarla hacia adelante, tendrá que buscar otro nombre para sentarse en la silla de director. Villeneuve ya avisó que su ciclo ahí se terminó y no hay vuelta atrás.
Mientras tanto, del otro lado del mostrador ya tiene trabajo reservado. Cuando le ofrecieron hacerse cargo de la próxima entrega de James Bond, no lo pensó dos veces. Cuando me pidieron hacer el nuevo Bond, dije: vale, esto es lo que necesito, contó. El espía británico aparece entonces como la salida lógica, el proyecto que le permite cambiar de aire por completo después de tanto polvo y política intergaláctica.
Desde lo técnico, la tercera entrega viene recargada. Hay un nuevo director de fotografía detrás de cámara, se combina fílmico de gran formato con cámaras digitales y se trabaja con ópticas hechas a medida. El objetivo, según adelantaron, es ir un paso más allá de lo que se vio en las dos películas anteriores en términos visuales, algo que ya es decir mucho si uno recuerda el trabajo de Greig Fraser en la primera entrega.
18 de diciembre y a otra cosa
La fecha ya está marcada en el almanaque: el 18 de diciembre llega a las salas la última Dune de Villeneuve. Después de ese día, la atención del canadiense girará por completo hacia el proyecto Bond, sobre el que todavía no hay demasiados detalles firmes más allá de su confirmación. Nadie sabe quién será el nuevo 007, ni siquiera si la franquicia mantendrá el mismo tono que las últimas entregas o apostará por un giro más rupturista. Con Villeneuve al mando, las dos cosas son probables.
Mi lectura, después de masticar un rato la nota, es que al director le jugó a favor el cansancio. Es raro, pero muchas veces lo mejor que puede hacer un autor con una saga es reconocer cuándo ya no tiene nada más para decir ahí, en lugar de estirarla hasta que se vuelva predecible. Le creo cuando dice que quiere irse lejos de Arrakis. Y le creo también cuando dice que Bond le sirve justamente para eso: pararesetear la cabeza. ¿Habrá querido usted, estimado, otra Dune más? Yo, honestamente, prefiero ver qué hace con un Aston Martin en la nieve antes que verlo filmar otra vez el mismo desierto. Pero esa, claro, es mi postura conciliadora de siempre: lo dejo a usted con la última palabra.
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