Cuando el perro estornuda de alegría: la lectura de un gesto que casi siempre es buena noticia
Un adiestrador canino sostiene que el estornudo es, en la mayoría de los casos, una forma de comunicación emocional. La clave está en mirar el resto del cuerpo del animal para distinguir el entusiasmo de un problema de salud real.
Acuérdese de la última vez que llegó a casa y el perro lo recibió como si fuera la persona más importante del mundo. Movida de cola, saltos, ese remolino de pelos que gira alrededor de las piernas y, de repente, un estornudo corto y seco que a uno lo deja con la duda: ¿se habrá resfriado? ¿Será el cambio de clima? ¿Habrá que llamar al veterinario un domingo a la noche? Tranquilo, porque en la enorme mayoría de los casos ese estornudo no es otra cosa que una manera que tiene el animal de decirnos que está feliz de vernos.
Así lo explica Tony Silvestre, adiestrador canino consultado sobre un gesto que suele disparar la alarma de los dueños. "Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo", resume el especialista. La idea es sencilla de entender: durante los momentos de alta excitación, ya sea el juego, las caricias o la expectativa de salir a pasear, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias y el estornudo aparece como una válvula de escape para recuperar una respiración cómoda. Es, ni más ni menos, una expresión de alegría comprimida que el cuerpo necesita liberar.
Cómo saber si es emoción y no enfermedad
Ahora bien, acá viene la parte que más nos sirve a los que convivimos con un perro en el departamento o en la casa de toda la vida: la confirmación está en el resto del cuerpo, no en el ruido. Una mirada tranquila, la cola moviéndose sin rigidez, las orejas en posición natural y una postura relajada son señales de que el animal está perfectamente. Lo mismo si muestra curiosidad durante los paseos por la calle de siempre, si interactúa con otros perros sin sobresaltos o si se recuesta boca arriba exponiendo la panza, un gesto que en el lenguaje canino equivale a decir "confío en vos". Cuando todos esos indicadores están presentes, el estornudo es apenas un suspiro con sonido.
- Estornudo corto durante el juego, las caricias o la vuelta a casa: casi siempre es emocional.
- Causas externas menores: puede aparecer tras tomar agua o después de nadar.
- Banderas rojas: estornudos frecuentes sumados a falta de apetito, decaimiento, fatiga o respiración agitada en reposo.
- Regla práctica: si el momento es de alegría y el cuerpo del perro muestra bienestar, no hay que alarmarse; si se repite sin vínculo con el juego y aparece otro cambio, consultar al veterinario.
“Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino
La mirada del veterinario y la nuestra
La medicina veterinaria coincide, en líneas generales, con esta lectura. También reconoce que existen causas externas menores, como el ingreso de agua a las fosas nasales después de un chapuzón en la pileta de verano o de una corrida con la manguera en el patio. El problema aparece, coinciden los profesionales, cuando los estornudos se vuelven frecuentes y se combinan con otros síntomas: el perro deja de comer, se lo nota apagado, se cansa más rápido de lo habitual o respira con agitación aun estando echado en su lugar de siempre. En esos casos, la consulta con el veterinario no es opcional, porque puede haber desde alergias hasta infecciones respiratorias que necesitan tratamiento.
El criterio que propone Silvestre, y que en casa aplicamos con bastante resultado, es bastante claro: si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad, y el perro muestra todos los indicadores de bienestar que mencionamos antes, no hay motivo de alarma ni de consulta de urgencia. Ahora bien, si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni con la emoción, y se acompaña de cualquier otro cambio en el comportamiento o en el apetito, ahí sí hay que pedir turno con el profesional de confianza. Aprender a leer el lenguaje corporal del perro no sólo evita diagnósticos erróneos y gastos innecesarios: también mejora la convivencia diaria, porque uno empieza a entender qué nos está diciendo cada ladrido, cada cola que se mueve y, también, cada estornudo. Piénselo la próxima vez que el suyo lo reciba en la puerta: ese pequeño estornudo puede ser, simplemente, la manera que tiene de decirle que nos estuvo esperando.
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Santa Cruz Informa