Colapinto en Bakú: clasificar fue un milagro, largar entre los diez ya es otra cosa
El argentino cerró la qualy décimo, pero la sanción a Sainz le regaló un lugar en la grilla. Ahora viene lo difícil: terminar la carrera y, de paso, sumar puntos con un Alpine que se le frena solo.
A Bakú hay que ir con paraguas, con piloto automático y, si sos Colapinto, con un manual de instrucciones a mano. Viento, paredes angostas y un circuito que no perdona a nadie. En ese escenario, el argentino hizo lo que pudo: meterse en Q3 y terminar la clasificación en el décimo puesto, que por estas horas vale un poco más gracias a la penalización de seis posiciones que le cayó a Carlos Sainz por hacer caso omiso de las banderas amarillas. Así, Colapinto largará noveno en el Gran Premio de Azerbaiyán, una carrera de 51 vueltas que en la Argentina se verá desde las 8 de la mañana.
Un Alpine que se frena solo y se queda sin batería
El Alpine A526 viene con lo justo y, sobre todo, con lo frenado. Colapinto contó que el problema de los frenos lo viene arrastrando desde los entrenamientos del jueves y que ni siquiera con un día extra en el bolsillo pudieron arreglarlo. La situación, según sus propias palabras, es de manual: cuando intentaba frenar con decisión, las ruedas se bloqueaban, la temperatura de los neumáticos se disparaba y el resto de la curva se convertía en un martirio. Como si fuera poco, en algún momento de la tanda apareció una pérdida de potencia de la batería, un condimento extra que nunca falta cuando el menú ya viene complicado.
El argentino llegó a Q3 por la puerta estrecha: compensó con coraje lo que le faltó de succión en las rectas. Calculó que esa diferencia le costó entre cuatro y cinco décimas, un montón en una qualy. Entonces tomó riesgos en el sector del castillo, esa zona donde Bakú parece sacado de un cuento medieval, y recuperó el tiempo justo para meterse entre los diez. Después, en la tanda final, el asunto fue otro: el mismo auto, los mismos problemas, y un registro que ya no le alcanzó para soñar con cosas grandes.
“No podía frenar con fuerza sin bloquear. Los neumáticos se recalentaban y después no podía hacer el resto de la curva como quería. Además tuvimos una pérdida de potencia de la batería. Lo de los frenos viene del jueves y no lo pudimos resolver.”Franco Colapinto
La ayuda al compañero y la estrategia para la carrera
- Colapinto clasificó décimo y largará noveno por la sanción de seis posiciones a Sainz (Williams), que no respetó banderas amarillas.
- El argentino avanzó a Q3 a pesar de perder entre cuatro y cinco décimas por la falta de succión en las rectas.
- Sus principales problemas fueron los frenos, que se bloqueaban y recalentaban los neumáticos, y una pérdida de potencia de la batería.
- Antes de meterse en Q3, ayudó a su compañero Pierre Gasly, que terminó séptimo.
- Para la carrera evalúa una estrategia alternativa con su ingeniero Stuart Barlow, pensando en sumar puntos desde la largada.
Hubo un gesto que vale la pena destacar: antes de jugarse por sí mismo, Colapinto tiró una mano para que Gasly metiera el auto séptimo. Cuestión de equipo, cuestión de taller. Ahora, con la grilla acomodada y un noveno lugar como punto de partida, el plan de carrera pasa por charlar con su ingeniero Stuart Barlow y ver si se anima con una estrategia distinta. Es el tipo de jugadas que en Bakú pueden rendir frutos o terminar en el muro, porque acá no hay margen para improvisar.
Novena posición, un Alpine a medio funcionar y la promesa de una carrera tempranera para los argentinos. Para mí, que vengo siguiéndolo desde hace rato, la foto es esta: Colapinto hizo lo más difícil, que fue meterse entre los diez con un auto que se frena solo. Ahora falta lo otro, lo que el domingo paga: terminar y, si se puede, traer puntos a casa. Veremos.
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Santa Cruz Informa