Saltar al contenido
Santa Cruz InformaSanta Cruz Informa ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Chequeos que salvan: por qué ir al médico sin tener nada duele es la mejor decisión

Aunque el cuerpo parezca callado y sin avisos, las enfermedades silenciosas avanzan durante años. Qué miden los análisis de rutina, cada cuánto corresponde repetir los estudios y por qué los antecedentes familiares pesan más de lo que uno cree.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida · · lectura 4 min
Chequeos que salvan: por qué ir al médico sin tener nada duele es la mejor decisión

Son las diez de la mañana y la sala de espera del centro de salud de la calle Sarmiento está llena. La gente hojea revistas, mira el celular, suspira. Muchos llegaron arrastrados por un dolor o por un trámite, pero otros —y cada vez más— están ahí simplemente porque el médico se los pidió, aunque no les duela nada, aunque se sientan perfectamente bien. Acá, en este pasillo con sillas de plástico y posters sobre la gripe, empieza una historia que casi nadie cuenta: la de la prevención que no se ve, la que no tiene síntomas pero que puede cambiar el resto de la vida.

Sentirse sano no es lo mismo que estar sano

A mí, como a cualquiera, me pasó de creer que estar sin molestias era sinónimo de salud. Y esa idea, tan instalada en nosotros, es justamente la que los especialistas buscan desarmar con cada campaña de chequeos anuales. La hipertensión, por ejemplo, puede instalarse durante años sin dar señales; lo mismo ocurre con valores alterados en sangre que anticipan una diabetes o con marcadores inflamatorios que pasan desapercibidos hasta que el cuerpo, de un día para otro, golpea la puerta con una complicación que ya estaba anunciada.

Por eso los controles periódicos existen: para leer lo que el cuerpo todavía no dice en voz alta. En una visita preventiva el equipo de atención primaria registra presión arterial, peso, talla, frecuencia cardíaca y función respiratoria, y además revisa ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa primera radiografía, el profesional decide qué estudios complementarios corresponden según la edad, el sexo y el historial clínico de cada paciente. Nada es automático ni igual para todos.

Qué miran, de verdad, los análisis de sangre

Cuando el médico pide una extracción de rutina, lo que busca es un mapa del funcionamiento interno. Los análisis de laboratorio dan cuenta del estado renal y hepático, de los niveles asociados con la diabetes y el riesgo cardiovascular, de posibles anemias o procesos inflamatorios. Pero la indicación no es la misma para cualquiera de nosotros: depende de la consulta clínica, del peso, de la edad y hasta de los medicamentos que uno toma.

Y acá aparece un dato que muchos subestiman: los antecedentes familiares pesan tanto como los propios. Si en la casa de uno hubo cardiopatías, diabetes o ciertos tumores, es probable que los controles deban empezar antes y repetirse con más frecuencia. Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah, lo resume con una frase que acá, en Buenos Aires, también deberíamos tener tatuada: los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.

  • Entre los 20 y los 30 años, una persona sana sin antecedentes suele requerir un chequeo cada uno a tres años.
  • A partir de los 40, la recomendación tiende a ser un control anual.
  • Entre los 45 y los 75 años se incorpora la detección de cáncer colorrectal; la colonoscopia cada diez años es una de las opciones, aunque los antecedentes pueden adelantar el inicio.
  • Desde los 50 a los 59, los chequeos anuales son la regla más frecuente.

Embarazo y enfermedades crónicas: controles a medida

Hay dos situaciones donde la frecuencia deja de ser opcional y se vuelve una necesidad estricta: el embarazo y las enfermedades crónicas. Durante la gestación, las consultas prenatales permiten detectar a tiempo preeclampsia, diabetes gestacional, problemas de crecimiento fetal y otras complicaciones. En el caso de pacientes con diabetes, hipertensión o renales, el calendario de controles se ajusta para monitorear la evolución y evitar descompensaciones. Acá no hay atajos: la frecuencia la marca el cuadro clínico.

Antes de cerrar, vuelvo a la sala de espera de la calle Sarmiento. Ahí estaba Don Ernesto, de 62 años, jubilado, vecino de toda la vida, que esperaba su turno con la misma cara de aburrimiento de siempre. Le pregunté qué hacía ahí si se sentía bien y me miró con esa mezcla de ironía y cariño que tenemos los porteños. "Lucía, yo vengo porque mi médica me dijo que a mi edad los síntomas mienten más que los políticos. Y prefiero que me encuentre ella a tiempo antes de terminar en la guardia un domingo". Me fui pensando que Ernesto, sin saberlo, acaba de explicar mejor que nadie por qué importan los chequeos aunque uno se sienta perfectamente bien.

LB
Lucía BarríaSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo