Beltrán, el muchacho de Núñez que entró en la mira del Atlético sin que nadie se sentara a hablar
El arquero de River renovaría hasta 2029 con una cláusula de 100 millones, mientras en España lo miran de reojo por si Oblak decide hacer las valijas. Por ahora, no hay oferta ni conversación formal: solo ruido, que en el fútbol a veces termina valiendo oro.
Hace un calor espantoso y el viento no ayuda, pero lo que realmente sopla en Núñez es otra cosa: un rumor con destino europeo. Santiago Beltrán, el pibe de 21 años que se adueñó del arco de River, aparece en la carpeta de Atlético de Madrid como posible reemplazante de Jan Oblak. Eso, traducido al cristiano, significa que en Madrid alguien preguntó el precio y se quedó pensando. Nada más. Pero en el fútbol, quedarse pensando a veces termina en transferencia.
Mientras tanto, en River no están con los brazos cruzados. La dirigencia negocia con Gustavo Goñi, representante del arquero y también de Emiliano Martínez, para estirar el vínculo hasta diciembre de 2029 y, de paso, multiplicar por cuatro la cláusula de rescisión: de 25 a 100 millones de dólares. El mensaje es claro: no se va cualquiera. Se va el que pague lo que el club decidió que vale su joya.
Madrid mira, pero no habla
El Atlético de Simeone todavía no presentó una oferta formal. Las conversaciones entre clubes no comenzaron y el mercado de transferencias está cerrado, así que cualquier operación permanece en zona de promesa. El interés existe, sí, pero por ahora es una idea tomando sol en un banco de plaza, no un avión con destino a Barajas.
El movimiento español tiene nombre propio y apellido pesado: Jan Oblak, 33 años, 12 temporadas en el club y 406 partidos con el buzo del Atleti. Aunque le quedan dos años de contrato, podría marcharse en el mercado de enero. Y cuando se abre una vacante de ese calibre, los apuntados se anotan solos. Beltrán es uno de ellos, igual que el argentino Juan Musso, que ya está en el plantel como suplente del esloveno.
Cómo se ganó el puesto el muchacho
El crecimiento de Beltrán tiene una fecha exacta: la lesión de Franco Armani. Mientras el histórico guardameta estuvo afuera, el pibe se plantó bajo los tres palos y no le tembló el pulso. Se quedó con la titularidad y, de yapa, entró en la consideración de Lionel Scaloni para la selección argentina. Pasar de tercer arquero a candidato a la Albiceleste en un año es de esas cosas que en el fútbol pasan una vez cada muerte de obispo.
La pregunta del final es la de siempre: qué hace un arquero joven cuando un grande de Europa le guiña el ojo. Priorizar la continuidad y pelear por el arco, o saltar al vacío con la promesa de un lugar en la elite. Lo de Beltrán tiene una ventaja: en River ya le demostraron que confían, y un papel firmado hasta 2029 con cláusula de 100 millones no es cualquier cosa. Veremos qué decide el pibe cuando el viento deje de soplar y haya que poner la cara.
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Santa Cruz Informa