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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Anamá Ferreira y la postal africana: entre jirafas, masáis y los Cinco Grandes de la sabana

La modelo y conductora completó un recorrido por Kenia y Tanzania que combinó conservación, culturas locales y safaris por el Masái Mara, el Serengueti y el cráter del Ngorongoro. Un viaje que ella misma calificó como profundamente enriquecedor.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Anamá Ferreira y la postal africana: entre jirafas, masáis y los Cinco Grandes de la sabana

"Hoy viví uno de esos momentos que quedan para siempre en el corazón", escribió Anamá Ferreira desde Nairobi, con una jirafa de Rothschild asomándose detrás suyo. La frase bien podría funcionar como síntesis de todo el viaje que la modelo y conductora acaba de terminar entre Kenia y Tanzania, una travesía que mezcló fauna, cultura y esos paisajes de postal que uno imagina cuando piensa en África, pero que gana otra dimensión cuando se atraviesan en persona.

Nairobi: jirafas y la casa de Karen Blixen

El recorrido arrancó en la capital keniana, una ciudad caótica y vibrante donde conviven centros financieros, mercados desbordados y, a pocas cuadras, espacios dedicados a proteger especies en riesgo. Uno de esos lugares es el Giraffe Centre, un centro dedicado a la conservación de la jirafa de Rothschild, una subespecie que en su momento llegó a estar al borde de la extinción. Ahí fue donde Anamá se topó cara a cara con estos animales, los alimentó y hasta se sacó una selfie que ella misma calificó como "simplemente inolvidable".

El otro punto fuerte en Nairobi fue el Museo Karen Blixen, la antigua residencia de la escritora danesa que vivió años en Kenia y cuyo libro "Memorias de África" se volvió referencia obligada de la literatura sobre el continente. "Caminar por su casa y pensar que acá transcurrió parte de esa historia es bastante mágico", contó Anamá, en una visita que funciona como puente entre el pasado colonial y el presente turístico del país.

Masái Mara: la shuka roja y la danza adumu

El plato fuerte del viaje fue, sin dudas, el paso por la región del Masái Mara, donde Ferreira se encontró con una comunidad del pueblo masái. Ahí describió en detalle la shuka, esa tela roja que envuelve a los integrantes de la comunidad y que los identifica a simple vista, y también los adornos de cuentas que usan como símbolo de identidad y estatus social. Pero lo que más la marcó fue la danza adumu, esa coreografía de saltos verticales que ejecutan los jóvenes guerreros y que es una de las postales más conocidas de la cultura masái.

Serengueti y Ngorongoro: la búsqueda de los Cinco Grandes

Cruzando ya a Tanzania, el itinerario siguió por dos escenarios de leyenda para cualquier amante de la fauna: el Serengueti y el cráter del Ngorongoro. En esas extensiones, Anamá cumplió uno de los objetivos que ella misma se había planteado antes de subirse al avión: avistar en libertad a los llamados Cinco Grandes de la sabana africana, un concepto que los guías locales repiten hasta el cansancio y que incluye:

  • León, el rey indiscutido de la planicie.
  • Leopardo, el más esquivo y difícil de fotografiar.
  • Elefante, el gigante al que conviene ver desde lejos.
  • Rinoceronte, especie gravemente amenazada por la caza furtiva.
  • Búfalo, el más imponente cuando se mueve en manada.

Más allá de los animales, Anamá se llevó otra cosa en la valija: los atardeceres sobre los lagos de la zona y los encuentros con familias y chicos de comunidades locales, momentos que describió como una experiencia "profundamente enriquecedora".

Si pudiera elegir, Kenia sin pensarlo

Ahora bien, si a mí me preguntaran qué destino africano elegir para un viaje así, no dudaría: Kenia, y empezando por Nairobi para entender el presente, pasando por el Masái Mara para entender la cultura y rematando en el lago Nakuru o en la Reserva Nacional de Samburu. Tanzania es espectacular, pero Kenia tiene esa mezcla de selva, sabana y gente que te sacude de una manera distinta.

Para quien esté armando algo parecido, vale tener en cuenta lo básico: la temporada seca, de junio a octubre, es la ideal para los safaris porque los animales se concentran alrededor de las aguadas. Un recorrido completo de diez días, con vuelos internos incluidos, arranca alrededor de los 3.500 dólares por persona en lodges de gama media. Y un consejo extra: llevar prismáticos, cámara con buen zoom y bastante espacio en la tarjeta de memoria, porque la cantidad de fotos que se sacan es directamente proporcional a la cantidad de leones que se cruzan en el camino.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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