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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Al Di Meola volvió a Buenos Aires con la lección de que todavía se puede renacer después de un infarto

El guitarrista estadounidense repasó cinco décadas de carrera en La Trastienda, junto a dos músicos españoles, en una noche que mezcló jazz, flamenco, tango y algo de su propia historia clínica.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Al Di Meola volvió a Buenos Aires con la lección de que todavía se puede renacer después de un infarto

«Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer», dijo Al Di Meola desde el escenario de La Trastienda, con la voz todavía atravesada por el infarto que sufrió en Bucarest en 2023 y que le cortó la gira cuando tenía a la Argentina como próxima parada. Esa frase, pronunciada en un español cuidadoso y con el tono de quien sabe que la está pronunciando en serio, fue el punto de partida emocional de un concierto que duró dos horas y diez minutos y que, más allá de los detalles técnicos que no terminaron de cuajar, dejó en la sala la sensación de estar frente a alguien a quien le dieron una segunda oportunidad y no piensa desperdiciarla.

Antes de que sonara la primera nota, conviene describir el lugar. La Trastienda es esa sala de Tucumán y Balcarce que ya tiene escritas demasiadas páginas de la historia del jazz y del rock argentino, con sus escaleras angostas, su cabina de sonido alta como un palco de teatro y esa cercanía física con el escenario que suele ser una ventaja y, a veces, también un problema cuando el volumen no se termina de acomodar. Anoche estaba llena, con público de todas las edades, desde guitarristas con carpetas bajo el brazo hasta parejas que claramente habían comprado las entradas mucho antes de saber si el artista iba a poder viajar.

Mediterranean Sundance y la decisión de viajar con flamenco

Di Meola, de 72 años, eligió para esta vuelta un formato acústico y dos músicos españoles: el guitarrista Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón fue el verdadero ancla rítmica de la noche. La decisión de rodearse de instrumentistas con raíz flamenca no fue un detalle estético: marcó toda la paleta sonora del show. Hubo fandangos, soleá, rítmica afrolatina y un pulso percusivo que le permitió al guitarrista estadounidense colgarse de la improvisación sin perder el sostén. En varios temas, los tres estiraron las estructuras originales hasta llevarlas a territorios más cercanos al jazz de fusión que al formato de estudio, con momentos de conversación entre las dos guitarras que recordaban sus viejas grabaciones con Paco de Lucía.

El programa recorrió cinco décadas de carrera con una generosidad que a veces se pagó con algunos minutos de más. Aparecieron guiños a su etapa en Return to Forever, el proyecto que compartió con Chick Corea; versiones de The Beatles, entre ellas «In My Life», adaptada a su lenguaje; pasajes de Astor Piazzolla, incluyendo «Café 1930»; y un cover inesperado de «The Sound of Silence», de Simon y Garfunkel, que funcionó mejor de lo que uno esperaba. También sonó «Ava's Dance in the Moonlight», dedicada a su hija, y temas propios como «Misterio», «Infinite Desire» y «Eden», donde se notó más la mano del Di Meola compositor que la del Di Meola showman.

Asperezas de sonido y un final con palmas

La noche no fue perfecta y sería deshonesto decir que lo fue. En un tramo Di Meola tuvo que llamar a su ingeniero de sonido al escenario para resolver problemas de audio que se notaban desde la butaca de al lado, y hubo un par de improvisaciones que se estiraron hasta perder tensión, como si la química entre los tres músicos necesitara todavía algunas funciones más para terminar de aceitarse. Son asperezas reales, pero quedaron tapadas por el conjunto: un show que puso en la misma mesa jazz, flamenco y música latinoamericana sin pedir permiso, y que cerró con «Mediterranean Sundance», la pieza asociada a Paco de Lucía, con palmas del público y los teléfonos en alto grabando lo que muchos presentes probablemente no vuelvan a ver tan de cerca.

“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer.”Al Di Meola, sobre el escenario de La Trastienda
  • Return to Forever y la etapa con Chick Corea, como punto de partida histórico.
  • «Mediterranean Sundance», con Paco de Lucía como fantasma inevitable.
  • Las versiones de The Beatles y Simon y Garfunkel, para revisar su lectura acústica.
  • Los temas propios como «Misterio» e «Infinite Desire», donde se luce como compositor.
  • Un Piazzolla más profundo, con «Café 1930» como puerta de entrada.

Si te queda la duda, andá: La Trastienda suele tener funciones a las 21, con entradas que en recitales de esta escala arrancan en rangos accesibles y conviene sacar por la web del venue. Anoche el reencuentro valió la pena, sobre todo porque estuvo a punto de no ocurrir.

NB
Nicolás BahamondeCultura y espectáculos

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