A los seis minutos ya ganaba Independiente y el Rojo se acomodaba en el clásico ante San Lorenzo
El cabezazo de Juan Arrayago, un pibe de 17 años, le dio la ventaja al equipo de Avellaneda en el Libertadores de América por la novena fecha del Torneo Clausura. Rubén Darío Insúa volvió a sentarse en el banco del Ciclón, esta vez para empezar su tercera etapa.
Había una brisa tibia en Avellaneda, de esas que no molestan pero aparecen justo cuando uno se acomoda en la tribuna. Independiente la aprovechó mejor que nadie: ni seis minutos tardó en mandar a callar al que se había acercado a polemizar. Centro de Santiago Montiel desde la derecha, salto con hambre de Arrayago y cabezazo cruzado al fondo de la red. Gol, abrazo y ruido en el Libertadores de América.
El Rojo arrancó como un velador encendido a las siete de la mañana: con decisión y sin titubear. La jugada del tanto nació de una infracción bien trabajada, de esas pelotas paradas que un técnico ensaya en la semana y que un domingo aparecen como un regalo. Arrayago, un pibe de 17 años que parece llevar el gol pegado en la frente, le ganó a todos en el aire y dejó sin respuesta a José Devecchi.
Después del gol, el partido se ordenó alrededor de la pelota
Con el 1 a 0 a favor, Independiente se dedicó a lo que mejor sabe hacer en su casa cuando las cosas salen bien: mover la pelota, juntar líneas y obligar al rival a correr detrás del cuero. Montiel volvió a probar desde el vértice del área en una de las siguientes llegadas, pero esta vez el arquero controló sin sobresaltos. San Lorenzo, del otro lado, apostó a la intensidad física y a presionar más arriba, aunque sin generar situaciones claras como para inquietar de verdad.
En ese tramo inicial también se sacaron tarjeta amarilla Iván Marcone, por el lado del Rojo, y Francisco Perruzzi, por el lado del Ciclón. Dos amonestaciones que hablan de un partido con piernas duras y dientes apretados, como suelen ser los clásicos entre estos dos que se llevan tan bien y se quieren tan poco.
- Independiente llegó al encuentro con 13 puntos, en zona de clasificación y a una unidad de los líderes del grupo A.
- San Lorenzo sumaba 10 unidades y estaba fuera de los puestos de playoffs: una victoria lo hubiera igualado con su rival.
- El Rojo no ganaba en su estadio desde la segunda fecha del torneo, así que el resultado le vino como anillo al dedo.
- El árbitro Facundo Tello fue el encargado de impartir justicia en el Libertadores de América.
Insúa, otra vez en casa, pero del otro lado del mostrador
El banco visitante tuvo un dueño conocido: Rubén Darío Insúa arrancó su tercera etapa al frente de San Lorenzo, después de los ciclos 2002/2003 y 2022/2024. El técnico paró a Devecchi; Arboleda, Corujo y Amor; Tripichio, Insaurralde, Perruzzi y Rodríguez Pagano; Farías, Cuello y Auzmendi. Un equipo con nombres de fuste y la obligación inmediata de sumar para meterse en la conversación.
El historial entre ambos, mientras tanto, sigue siendo de esos que dan para una sobremesa larga: 212 partidos en el profesionalismo, con 81 victorias del Rojo, 70 del Ciclón y 61 empates. El último antecedente había sido un triunfo de Independiente por 2 a 1 como visitante, también en la novena fecha, pero del torneo Apertura. Otra vez el Rojo cruzando la general Paz para festejar, ahora con un pibe que todavía no se afeita y que ya sabe lo que es hacer gritar a una tribuna entera con la frente.
Ahora la pregunta cae sola: ¿puede Arrayago sostener este nivel y convertirse en referencia del ataque de Independiente durante el torneo? A los 17 años, con un gol así en el bolsillo y la confianza de un equipo que lo lleva de la mano, todo puede pasar. Lo que sabemos es que el pibe ya se ganó un lugar en la memoria del hincha, y eso en Avellanenda no se regala: se gana con la frente, literalmente. Veremos.
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Santa Cruz Informa